23 de marzo de 2009

- DE CARO -




Francisco De Caro


Pianista y compositor



(23 de marzo de 1898 - 31 de julio de 1976)

Al desvincularse varios músicos, entre ellos Pedro Laurenz de la orquesta de Julio De Caro, el maestro reorganizó la misma y me convocó para formar la línea de bandoneones junto a Carlos Marcucci, Félix Lipesker y Romualdo Marcucci.





Yo venía de integrar pareja de bandoneones con Pedro Maffia en su prestigiosa orquesta.
Desde mi inclusión en el conjunto de Julio De Caro compartir el trabajo me aproximó a Francisco De Caro, músico a quien admiraba desde jovencito cuando los escuchaba a él y a Julio en el Select Lavalle, años 1928 o 1929.





Al incorporarme a la orquesta en 1934, nos conocíamos con Francisco aunque no teníamos mucho trato. Luego sí. Mi amistad con él se acentuó y lo quería como a un hermano. Más allá de la orquesta, nos visitábamos y teníamos mucho trato personal.
Ya dije de mi admiración por él y sé que Francisco sentía lo mismo por mi trabajo.

El gran talento de Francisco De Caro se manifestaba ya a fines de los años '20. Era un pianista muy moderno, de una línea musical muy adelantada y como compositor, ni hablar. En el '27 o '28 sacó el tango "Sueño azul" que fue algo de locura. En el '28, el tango "Flores negras".





Francisco fue un adelantado para su época y una suerte de "padre" de numerosos pianistas que siguieron esa escuela. Ejemplos: Horacio Salgán, Carlitos García y otros quizá con algunas diferencias, pero que abrevaron en la maestría de Francisco De Caro. Estimo que hasta el año '50, tuvo una destacada actuación y marcó rumbos para las nuevas generaciones de músicos.

Fue un hombre muy humilde y sencillo. Aparte de sus estudios musicales, era un intuitivo. Un gran creador y notable pianista. Con esos valores se nace.





Siempre nos tuvimos un gran respeto. Cierta vez un señor Moles me comentó: «Fui a visitarlo a Francisco y en la conversación me dijo: Yo tengo un solo amigo que es Clausi, el 'Chula' que tocaba el bandoneón con nosotros».

Alguna vez cuando yo enfermaba, enviaba al Dr. Iranzi, yerno de Julio De Caro, ahí Francisco aprovechaba para venirse con el médico.

Durante mi actuación con Pedro Maffia, años '30 o '31 grabamos el tango de Francisco "Páginas muertas" que cantaba Pedro Lauga, fue cuando los De Caro viajaron a Francia.





En una visita del maestro Fritz Kralsier para actuar en el Teatro Colón, quiso oír música nuestra. Ocurrió en el salón dorado del teatro y entre otros artistas, para el tango se eligió a la orquesta de Julio De Caro. Al ejecutar el tango de Francisco "Ideal" que cantó Pedro Lauga, Kraisler, por medio del intérprete, pidió que lo repitieran porque le había impactado esa obra. El famoso maestro aprobaba con aplausos reiterando: «¡Bravo!»

Aquí tengo que mencionar un hecho lamentable. En ocasión de una elección en SADAIC, hice oír mi protesta porque gente no muy calificada emitía un voto que valía por diez y Francisco De Caro ni figuraba. Ahí recibí el apoyo de García Jiménez y finalmente se le concedió al notable pianista, un voto. Todo un sacrificio.

En 1966 me habían hablado de un trabajo en Japón y decidí armar un sexteto convocando para los violines a Elvino Vardaro y Manlio Francia; en el contrabajo Francisco De Lorenzo; Pedro Maffia y yo en bandoneones y Francisco De Caro en piano. Vardarito estaba en Córdoba y le dijo entusiasmado a Maffia «voy por el Chula».

Maffia no podía creer que Francisco pudiera unirse a nosotros. El conjunto no tenía nombre. Yo pensaba en uno que no personalizara en ninguno de nosotros de acuerdo con el prestigio que ya tenían los muchachos. Me encontré con Raúl Iglesias, pianista de Tanturi y me sugirió "Los seis de oro" no me pareció mal y a Maffia le gustó. Para ese tiempo, Pedrito Maffia enfermó y se veía muy desmejorado.





De cualquier modo, seguíamos con nuestros planes. Un día Maffia me entregó su último tango, "Heliótropo" diciéndome: «tomá, arreglalo, es un tango que se presta para unos buenos solos...». El apreciaba mucho mi trabajo. Al poco tiempo falleció. Luego del sepelio yo salía del cementerio acompañado por Ciriaco Ortiz y le comenté lo del sexteto. Le pregunté si no tenía interés en cubrir la plaza de Maffia para el viaje a Japón y me contestó: «¡Chula!, voy aunque me muera en el avión».

Mas no pudo ser, Francisco De Caro quería que el sexteto se llamara De Caro-Clausi y yo pensaba que no era justo como ya expliqué. Debe quedar claro que no había de parte de Francisco ninguna mala voluntad hacia el resto de los músicos a quienes respetaba mucho. Lo que pasaba era que él quería encabezar, al menos por una vez, un conjunto y, al mismo tiempo, resaltar mi tarea y mi nombre. Eso hizo languidecer el proyecto hasta que decidí no seguir adelante.

Cuando Francisco De Caro enfermó, lo visitaba asiduamente a su casa o al Sanatorio Anchorena y su hermano Julio, me llamaba para enterarse del estado de salud de Francisco.





El día que falleció, ingresé a la sala y a él lo asistían con oxígeno. Estuve un rato y cuando me retiraba, me dijo por última vez, levantando un brazo: «Saludos a los tuyos, saludos a los tuyos...»

En los últimos tiempos de su vida, tuvo un empleo y atendía a la gente en el Ministerio de Trabajo que funcionaba en el edificio del Consejo Deliberante. Era una tarea que le habían asignado como cierta ayuda económica, seguramente debido a sus excelentes méritos artísticos. Fue algo muy merecido.





Entre mis más caros recuerdos, siempre estará el del querido, talentoso y respetado por la mayoría de los músicos sin excepción, Francisco De Caro.

por Gabriel Clausi ("Chula")

21 de marzo de 2009

- MEDICINA -




Tendencia


Medicina a la carta


Convertidas en un boom en todo el mundo, las terapias alternativas mueven hoy 16 mil millones de dólares por año. En la Argentina, casi el 90% de la población combina la visita al doctor con reiki, yoga, flores de bach, medicina china o ayurvédica, entre otras opciones. Los riesgos de la falta de control. Qué dice la Academia y por qué hospitales y universidades empiezan a permitir el ingreso de estas prácticas a sus claustros


Por Lorena Oliva
Noticias de Enfoques
La Nación
Fotros: CORBIS / Enrqieu Villegas
Arte de Tapa: Silvina Nicastro



El auge de las terapias alternativas -de la medicina ayurvédica a la china, de la homeopatía a la medicina antroposófica, de la aromaterapia o las flores de bach o al reiki, pasando por cientos de otras variantes, entre ellas el chamanismo- es un fenómeno que no sólo no para de crecer, sino que además logró en los últimos años cruzar el cerco de la desconfianza y los prejuicios para sentar sus reales incluso en ámbitos antes exclusivos de la medicina científica, como hospitales y universidades.

No es para menos. Convertidas en un boom en todo el mundo, las terapias alternativas mueven hoy 16 mil millones de dólares por año. Las estadísticas ponen en cifras lo que la observación cotidiana ya hacía sospechar: la mayoría de la gente no agota sus necesidades de salud con los "médicos de guardapolvo".

En nuestro país, casi el 90 por ciento de la población de sectores medios y altos combina la medicina científica (a la que también se llama biomedicina, medicina hegemónica, hospitalaria u occidental) con algún otro tipo de terapia, según revelan los estudios realizados por el Centro Argentino de Etnografía Americana (CAEA) que dirige la antropóloga Anatilde Idoyaga Molina.

También la OMS puso un ojo en el crecimiento de estas modalidades: en los países en vías de desarrollo, la complementariedad entre lo científico y lo alternativo está en un promedio del 80 por ciento. En Europa, oscila entre el 20 y el 70 por ciento, según los países (en total ,unos cien millones de personas), y en EE.UU. alcanza el 70 por ciento. Pero mientras que el gobierno norteamericano respondió a esta tendencia con la creación del Centro Nacional de Medicinas Alternativas y Complementarias, al que le otorgó un presupuesto de 117 millones de dólares anuales para financiar investigación básica y clínica en esta materia; mientras que en países como Francia y Alemania muchas de las prácticas alternativas están cubiertas por los planes de salud, en la Argentina, el universo de la medicina complementaria se mueve en una nebulosa de la que se sabe poco y que se controla menos, a causa de la falta de regulación.

Esa misma falta de parámetros hace que el universo local esté integrado por un espectro de disciplinas de variado rigor científico: desde la medicina china, la ayurvédica o la homeopática -de larga tradición- hasta propuestas de bienestar muy new age como la aromaterapia o la hidroterapia.

Pero, en cualquier caso, la única ley que continúa regulando el ejercicio de la medicina sigue relegando a la ilegalidad a toda aquella actividad que no se aprenda en la Facultad de Medicina, como bien recuerda Manuel Martí, miembro de la Academia Nacional de Medicina y profesor emérito de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la UBA.

Disparador de autocríticas

Pese a esa inflexible delimitación que hace como portavoz de la medicina occidental, Martí no propicia una caza de brujas. Puesto a pensar en las razones que alimentaron el crecimiento de lo alternativo, abre el juego y acepta que debe haber lugar también para la autocrítica por parte del sistema médico.

"Si uno hiciera una encuesta en cualquier consultorio de medicina general, se encontraría con que tres cuartas partes de los problemas que hacen acudir a la gente al médico son funcionales, ocasionados muchas veces por ansiedad o estrés. Frente a esto, ¿qué es lo que suele decirles el médico a esos pacientes?: "Usted no tiene nada", admite.

Martí no carga la responsabilidad tanto en los profesionales de la salud como en la degradación del sistema médico que dio origen a una relación mucho más deshumanizada: el vínculo paciente-institución-médico. Pero reconoce que la orientación extremadamente fisiológica de la formación universitaria puede estar contribuyendo a ciertos cuestionamientos por parte de los pacientes.

Sin embargo, no son sólo ellos los que comienzan a hacerse preguntas. Un estudio realizado durante seis meses de 2001 por especialistas del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas reveló que más de la mitad de los 540 pacientes consultados (54,4 por ciento) utilizaba terapias alternativas.

La hipótesis de trabajo de los doctores Cristina Pecci y Jorge Franco, responsables de la investigación, es ésta: "La medicina científica ha desarrollado el conocimiento de la enfermedad pero ha descuidado el desarrollo de una relación médico-paciente capaz de valorar y comprender al enfermo como persona en su singularidad y con su sistema de creencias".

Aunque mantiene serios reparos con respecto a la medicina complementaria, para Alberto Agrest, médico clínico con 65 años de ejercicio, el antagonismo entre la medicina hospitalaria y las terapias alternativas existía incluso cuando la relación del médico con su paciente era más afectuosa y su autoridad no estaba tan cuestionada como en estos días.

Agrest lo explica de este modo: hay personas que no toleran la incertidumbre y, frente a determinada dolencia, prefieren tener una creencia casi religiosa, que no requiera verdades demostradas. Para este médico, también miembro de la Academia Nacional de Medicina, ése es uno de los más graves problemas de las medicinas alternativas: la falta de rigor científico.

"Hay carreras más establecidas como la homeopatía, o la quiropraxia u osteopatía en los Estados Unidos. Tienen una condición de esfuerzo más académico, pero, en general, sólo pueden ofrecer casos para demostrar su efectividad. Y, lo cierto es que cualquier charlatanería puede reclutar casos favorables", se endurece.

Sin embargo, Agrest, autor del libro Ser médico ayer, hoy y mañana (Libros del Zorzal) también apunta a las contradicciones de la medicina convencional: "La medicina científica también tiene sus pecadillos. Pienso en el énfasis que pone en medicalizar la cultura, vendiendo la idea de que es capaz de conquistar la vida eterna. Te ofrece productos que tienen detrás a los grandes complejos médicos industriales, interesados, especialmente, en recuperar inversiones. Aunque, para ello, vendan basura".

La hora de la integración
Además de habilitar cierto modo de la autocrítica entre los médicos, el avance de las terapias alternativas logró lo que hace apenas unas décadas parecía imposible: abrir el camino hacia una forma integradora de comprender el arte de curar.

De hecho, las facultades de Medicina y de Farmacia dependientes de la UBA respaldan posgrados en medicina ayurvédica y preparados homeopáticos, respectivamente.

Otros ejemplos: en el centro de salud de la localidad de Olascoaga, en el partido de Bragado, se integra medicina hospitalaria con prácticas mapuches, en tanto que en el Hospital Italiano de nuestra ciudad, que ofrece tratamientos integrativos complementarios, se incorporan técnicas modernas de tratamiento miofacial, acupuntura y osteopatía. También talleres y cursos de Chi Kung, Tai Chi y yoga, a los que los pacientes acceden, en muchos casos, por sugerencia médica.

Silvia Kochen, coordinadora de la comisión de Salud, Ciencia y Tecnología del Ministerio de Salud, aplaude este tipo de iniciativas porque considera que los médicos deben conocer las diferentes terapias para orientar adecuadamente a sus pacientes e, incluso, para evitar cualquier tipo de combinación nociva para la salud.

"Si el médico sabe cómo llegar al paciente, no desde una posición descalificadora sino, más bien, respetuosa, el beneficio es para el paciente. Así trabajamos en numerosas comunidades del noroeste argentino, por ejemplo, para la prevención del cáncer de cuello de útero. Aunque para esto es fundamental la capacitación", explica esta investigadora del Conicet.

Pero para algunos, poner la responsabilidad en los estrechos hombros de un médico es injusto, especialmente cuando es el Estado el encargado de cumplir con las recomendaciones mundiales que la OMS lanzó hace cinco años: promover la integración entre terapias convencionales y alternativas y la capacitación adecuada para hacer realidad esa integración.

A eso apunta justamente Anatilde Idoyaga Molina. "El Estado nacional es un gran mentiroso -provoca esta antropóloga-. Lo único que hizo para articular las medicinas tradicionales con la biomedicina fue inventar el cargo de agente sanitario, alguien que, en realidad, es el último eslabón de la cadena, y como tal, no puede articular nada. Lo único que hace en las comunidades que se mueven al margen de la biomedicina es verificar que la gente se haya vacunado."





De todas maneras, y en virtud de los serios cuestionamientos que en estos momentos recibe la medicina occidental, la especialista cree que el auge que experimentan estas disciplinas es absolutamente razonable. "Es cierto que la falta de apoyo desde el Estado complica su desarrollo. Pero la ley seca no impidió que la gente bebiera en lugares prohibidos."

Sin embargo, el objetivo de la OMS no era sólo favorecer el desarrollo de esos otros saberes, sino, y muy especialmente, ubicarlos dentro de los carriles de las prácticas medicinales reguladas. De hecho, el organismo dio la voz de alerta: con la masificación del uso de terapias alternativas, también aumentaron los casos de reacciones adversas. Por ejemplo, en China, en 2002 se tuvo conocimiento de 9854 casos de reacciones adversas a los medicamentos, cuando entre 1990 y 1999 se habían registrado 4000.

Lo cierto es que en la Argentina, que suele seguir las recomendaciones de la OMS, cinco años más tarde el Gobierno no cuenta siquiera con un relevamiento confiable, ni mucho menos con leyes, aunque en los últimos tres años circularon tres proyectos por el Congreso Nacional.

Uno de ellos, que tuvo media sanción en Diputados, promovía la regulación de la acupuntura. Otros dos, surgidos del Senado, impulsaban la regulación de las medicinas complementarias en general y de la homeopatía en particular (este último, presentado por el actual gobernador del Chaco, Jorge Capitanich). Todos perdieron estado parlamentario a partir de este año.

La cuestión no es menor, sobre todo si se piensa en la magnitud del despliegue de estas opciones ejercidas con diferentes niveles de seriedad. Como dice Martí: "El problema de las medicinas alternativas no reside en lo que hacen sino en lo que no hacen". Y agrega: "Si alguien que sufre de jaquecas cree que le hace bien pasarse la panza de un sapo por la cabeza no está mal, siempre y cuando no sea lo único que haga. Hace tiempo vi a una mujer con un cáncer de mama en estado hiperavanzado que había decidido tratarse con una terapia de este tipo. Murió quince días después de que la vi. Y yo estoy seguro de que si, cuando su cáncer era sólo un nódulo, hubiera consultado a un mastólogo, la historia hubiera tenido otro final", concluye enfático.

Si bien es cierto que, en lo que a muertes evitables se refiere, no hay medicina infalible (ni siquiera la occidental), la falta de controles adecuados deja en una zona liberada al ejercicio de la medicina complementaria. Y desde allí también se oyen voces de alerta.

"La actual situación hace que el control de calidad no exista y que la oferta de servicios bajo un mismo nombre incluya un universo muy disperso de calidad. Y eso se vuelve en contra de la práctica misma." El que habla es Marcelo Ikonikoff, médico integrante del área de Medicina Familiar del Hospital Italiano y homeópata en su consultorio particular.

A la hora de hablar sobre su singular manera de ejercer la medicina, este médico sostiene que el camino que recorre cada profesional no está definido desde el principio, sino que se construye andando. "Yo me manejo con el concepto de medicina que fui descubriendo. Para mí, la cuestión es sumar estrategias, no dividir. Creo que tanto en mi consultorio como en el hospital, la medicina que ejerzo es más completa. La lectura homeopática me deja percibir algunos problemas de mis pacientes, en tanto que en mi consultorio también despliego conocimientos de la medicina convencional. De hecho, hoy le indiqué a una paciente un estudio de colon de tecnología avanzada", explica.

Al respecto, Carlos Russo, director médico del Same, cita a un viejo profesor suyo: "Cuando hay muchas teorías sobre la misma cosa es porque ninguna de ellas tiene toda la razón". Y agrega: "La homeopatía, por ejemplo, no es buena para todo. En general, funciona muy bien en cuadros en los que no hay una falla orgánica, como las alergias, las malas digestiones. Pero, por supuesto que no funciona en casos de cáncer declarado o HIV", describe este homeópata y emergentólogo, miembro de la agrupación Cascos Blancos, que hace dos meses integró una misión en Palestina.

Convencido también del potencial de la integración de saberes, Russo no piensa que la falta de reconocimiento oficial sea absoluta responsabilidad del Estado. "En el caso de las escuelas homeopáticas, que las hay muy buenas y muy serias en nuestro país, nunca se mostraron demasiado interesadas en luchar por un mejor posicionamiento que las popularizara. Y creo que, en parte, la cuestión está relacionada con lo económico."

Sea como fuere, con críticos y defensores, las formas alternativas de medicina -desde las viejas prácticas tradicionales de diversas culturas a las más nuevas, de inspiración new age- que hoy ganaron presencia y se han instalado con fuerza en el espectro imaginario de la salud, parecen llamadas a coexistir con la medicina occidental. Si, como lo demostró el estudio del CAEA, los argentinos combinan 35 tipos de terapias distintas para tratar su salud, es evidente que la discusión ya no pasa por la disputa entre la legitimidad de unas y otras, sino más bien por encontrar el modo en que esto que ya es una realidad encuentre cauces saludables, valga la redundancia, a salvo tanto de los prejuicios reduccionistas como de las promesas de la charlatanería.

© LA NACION

- POESIA -





ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACION,
LA CIENCIA Y LA CULTURA


PROCLAMACION DEL 21 DE MARZO


COMO DIA MUNDIAL DE LA POESIA





INTRODUCCION


Durante su 30° reunion, en París en octubre-noviembre de 1999, la Conferencia general de la UNESCO decidió de proclamar el 21 de marzo, como Día mundial de la poesía. Tras haber analizado pormenorizadamente la situación de la poesía en este final de siglo, se enunciaron las consideraciones siguientes:


i) En el mundo contemporáneo hay necesidades insatisfechas en el terreno de la estética que puede atender la poesia en la medida en que se reconozca su papel social de comunicacion intersubjetiva y siga siendo instrumento de despertar y de expresion de toma de conciencia





ii) Existe desde hace veinte años un verdadero movimiento en pro de la poesía, habiéndose multiplicado las actividades poéticas en los distintos Estados Miembros , aumentado con ello el número de poetas.

iii) Se trata de una necesidad social que impulsa en particular a los jóvenes a volver a las fuentes constituyendo para ellos un medio de, interiorizacion, consiguendo que el mundo exterior los atraiga irresistiblemente hacia unconocimiento mas profundo.

iv) Además, el poeta, en su condición de persona, asume nuevas funciones, ya que , los recitales poéticos,con la lectura de poemas por los propios poetas son cada vez mas apreciados por pùblico.





v) Este impulso social hacia el reconocimiento de los valores ancestrales es asimismo una vuelta a la tradición oral y la aceptación del habla como elemento socializador y estructurador de la persona.

vi) Existe todavía una tendencia en los medios de comunicación social y el público en general a negarse a no valorar el papel del poeta. Sería ùtil actuar para librarse de esta imagen trasnochada, y conseguir que a la poesía se le reconozca el “derecho de ciudadanía” en la sociedad.





FUNCION DE LA UNESCO EN LA PROMOCION DE LA POESIA

La iniciativa de una acción mundial en favor de la poesía darà un reconocimiento y un impulso nuevos a los movimientos poéticos nacionales, regionales , e internacionales y el objetivo principal de esta accion deberia ser sostener la diversidad de los idiomas través de la expresion poética y dar a los que estan amenazados la oportunidad de expresarse en sus comunidades respectivas.





El Día se conmemoraría en todo el mundo a partir del año 2000. Se piensa también que podría iniciar las Olimpiadas Culturales que se organizarán en Delfos en el año 2001.
Como, por decision de las Naciones Unidas, el 21 de marzo està consagrado a la eliminación de la discriminacion racial , sería justo que al principio éstas dos causas fueran celebradas conjuntame.

Ademàs en estos momentos en que la poesía se halla en plena expansión, este Día podría servir de marco a las acciones y los esfuerzos que se efectúan en distintos planos para sostener la poesía, y más concretamente al fomento:

i) de los esfuerzos de los pequeños editores que tratan de entrar en el mercado del libro publicando cada vez más obras de poetas jóvenes;

ii) de la vuelta a la oralidad, o, mejor dicho, al espectáculo vivo, pues hoy en día los recitales de poesía atraen cada vez a más gente;

iii) del restablecimiento del diálogo entre la poesía y las demás artes -el teatro, la danza, la música, la pintura, etc.- y con los temas de actualidad como la cultura de la paz, la no violencia, la tolerancia, etc.;

iv) de la asociación, con motivo del Día Internacional de la Poesía, de todas las artes y de la filosofía, que está muy próxima a ellas, para que vuelva a tener vigencia lo que escribió en su diario el pintor Delacroix: “No hay arte sin poesía”;
v) de la imagen de la poesía en los medios de comunicación social para que deje de tenerse al arte poético por trasnochado y se considere que es un arte que permite a la sociedad en conjunto recuperar y afirmar su identidad.

PROGRAMA DE LA CELEBRACION

Por lo que se refiere a la celebración propiamente dicha, se invita a cada país a que celebre el Día del 21 de marzo a su manera, con la participación activa de las Comisiones Nacionales, organizaciones no gubernamentales e instituciones públicas y privadas pertinentes (escuelas, ayuntamientos, comunidades poéticas, museos, asociaciones, editoriales, medios de comunicación, autoridades locales, …).

2 Por su parte, la UNESCO se esforzará en alentar y sostener las iniciativas que se adopten en el plano nacional, enderezadas en particular a :

i) Favorecer la incorporación de la poesía como elemento importante de la educación artística en los programas escolares.

ii) Sensibilizar a los establecimientos escolares para que se celebre este Día de la manera más interdisciplinaria posible en las escuelas y por éstas.





iii) Facilitar la concesión de premios de poesía.

iv) Movilizar a las autoridades municipales para que contribuyan activamente en la preparación y la celebración del Día Internacional de la Poesía.

v) Promover la creación de una red de galardones en cada Estado Miembro (y Miembro Asociado).





vi) Elaborar un repertorio electrónico de institutos y asociaciones de poesía
en los diferentes Estados Miembros y miembros associados.

3. RESOLUCION DE LA 30° REUNION DE LA CONFERENCIA

GENERAL DE LA UNESCO ADOPTADA EL 15 DE NOVIEMBRE DE 1999.





La Conferencia General,

1. Habiendo examinado el documento 30 C/82, Proclamación del 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía, así como la Decisión 157 EX/3.4.2. relativa a esa proclamación,





2. Haciendo suyas las recomendaciones de la Reunión especial, cuyas conclusiones se exponen en el documento EX/9, que tras examinar atentamente la situación de la poesía a finales de este siglo acogió con satisfacción y entusiasmo la idea de la proclamación de un día dedicado a la poesía,

3. Persuadida de que la iniciativa de una acción mundial a favor de la poesía daría un reconocimiento e impulso nuevos a los movimientos poéticos nacionales, regionales e internacionales,

4. Consciente de que esa actividad, que responde a necesidades estéticas del mundo contemporáneo, deberá tener repercusiones en la promoción de la diversidad de las lenguas, ya que a través de la expresión poética los idiomas que se ven amenazados tendrán mayores posibilidades de florecer dentro de sus comunidades respectivas.

20 de marzo de 2009

- NUESTRA DEMOCRACIA -




Hacen falta acuerdos básicos para mejorar la democracia


Pacto patriótico, urgente


Marcos Aguinis
Para LA NACION
Noticias de Opinión



Se precipitan los acontecimientos y aumentan los riesgos de la gobernabilidad. También se acelerará nuestra degradación si no encendemos los motores. Numerosos argentinos creen que la gobernabilidad se consigue con el látigo. Esa percepción equivocada deriva de una historia llena de abusos, demagogia y opresiones. Pero en un artículo que hace unos días se ha difundido en gran parte del mundo, el agudo periodista venezolano Moisés Naim señala otra cosa. Los males no derivan, en forma dominante, de causas económicas, despilfarro fiscal, corrupción desenfrenada, conflictos étnicos u otros factores sobre los que se machaca de continuo -nadie niega que son males horribles-, sino de un factor más decisivo aún: los límites que se le pone al jefe del gobierno por parte de los otros poderes públicos (Congreso, Justicia, controles). Los estudios en que se basa Naim demuestran que un 70% de las democracias se descomponen en autoritarismos caníbales por causa de la debilidad que tienen esas restricciones.

Esto, precisamente, sufre la Argentina.

En otras palabras: la sabia ruta constitucional inaugurada en 1853 fue quebrada de forma impune y es preciso volverla a construir. No olvidemos que para que haya paz social y progreso es necesario más democracia y un sólido desempeño de las instituciones. La democracia es el gobierno del pueblo, no de un autócrata, aunque se lo haya votado. Es una verdad de Perogrullo que tendemos a olvidar.

El 6 de marzo pasado, en Catamarca, cierto líder político exclamó: "¿Tienen miedo de perder, que adelantan las elecciones? ¿Dónde está la calidad institucional de la que hablan y no quieren para el país?" ¿Recuerdan quién pronunció esas frases contundentes? ¿No? Las pronunció Néstor Kirchner. ¡Asombroso! Porque son incontables quienes ahora suponen que él (sin cargo público alguno) decidió adelantar las elecciones nacionales de octubre a junio, despreciando las consecuencias de una medida que hiere más hondo la deteriorada previsibilidad de nuestro país. ¿Pretende un triunfo aplastante, teme que en octubre nadie lo apoye o se arriesga a un Waterloo? El genial Bonaparte, en vez de aprovechar las cien jornadas que tuvo luego de su exilio en la isla de Elba para dialogar con sus enemigos y establecer la paz, decidió seguir la guerra y jugarse al todo o nada. Sabemos cómo le fue. ¿Lo sabe Kirchner?

Los adversarios del oficialismo no son "destituyentes", como se predica con irresponsable ligereza. Kirchner procede como el rey descripto por Plutarco, que mandó asesinar al oficial que lo había salvado en una batalla para que no hubiera un testigo de su debilidad. No tolera ceder, no acepta críticas, no reconoce verdades ajenas. Y entonces es peligroso, porque destruye, descalifica, embarra. Y puede terminar aniquilándose a sí mismo y a quienes se prenden de sus mocasines. Lamentable, por cierto.

En 2004, luego de publicar un libro de propuestas titulado ¿Qué hacer? Bases para el renacimiento argentino , me convocó Avelino Porto para llevar esas iniciativas a la práctica. Como yo hablaba del papel brillante que habían jugado las Bases de Alberdi, insistió en una verdad: esas Bases no habrían servido de mucho si no hubiera seguido de inmediato la acción firme de Urquiza y decenas de patriotas enlazados por el Pacto de San Nicolás. Iniciamos a fines de 2004 un lento y cuidadoso reclutamiento de inteligencia argentina hasta constituir el Foro del Bicentenario, con la esperanza de sumar voluntades en torno a una fecha que hermana al país entero. Los detalles se pueden leer en www.forodelbicentenario.org.ar . Sus méritos ya exceden largamente las tareas de su brumoso amanecer, porque cada uno de sus integrantes fue depositando con generosidad y entusiasmo ideas que sirven y servirán al país, sin claudicar de experiencias, conocimientos o percepciones diferentes.

Durante estos años hubo reuniones de trabajo, intercambio de enfoques, análisis de propuestas, evaluación de iniciativas. Se realizaron actos públicos con notables figuras del exterior y referentes nacionales. Se elaboró un decálogo de propuestas. A título personal, deseo que el documento sea rubricado por la mayor cantidad posible de partidos políticos y organizaciones sociales, oficiales o no, en la medida en que acepten fortalecer la institucionalidad que hizo grande a la Argentina.

La inminencia de elecciones legislativas abre una oportunidad extraordinaria para conformar un Congreso que ponga límites a los desenfrenos del Poder Ejecutivo y mejore de manera sustancial las virtudes de la democracia. Para ello, urge establecer un pacto entre todas las expresiones políticas, sin importar su ideología o las ambiciones que enfocan a la contienda presidencial de 2011. Si el Congreso elegido se constituye en una entidad maciza, respetable y respetada, decidida a cumplir con un programa legislativo consensuado y ejemplar, nuestro país llegará en mejores condiciones al 2011.

Quizá no sea posible un total acuerdo del amplio arco político y social, pero sí es posible llegar a un compromiso de honor entre todas las fuerzas de bien para que el nuevo Congreso cumpla con los principios que el Foro del Bicentenario ha elaborado con prudencia y esperanza. A título de ilustración, señalo algunos párrafos.


"Vivir reconciliados en un proyecto común de coexistencia política. Respetar plenamente la Constitución y el Estado de Derecho, tanto por gobernados como por gobernantes. Rechazar toda intención hegemónica."


"El Estado debe ser administrado con decencia y en función del bien común. Debe brindar información confiable. Debe ser profesional, con funcionarios que ingresen por concurso y sean promovidos según sus méritos."


"Asegurar que los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial ejerzan su independencia e interactúen de acuerdo con lo establecido por la Constitución. Los órganos de control deben cumplir sus responsabilidades sin condicionamientos. Consolidar la plena libertad de prensa."


"Fortalecer los partidos políticos. Regular en forma ecuánime la distribución de los recursos del Estado. Garantizar la neutralidad del Estado en el proceso electoral. Rechazar como indigna la manipulación de la pobreza con fines electorales."


"Reducir la pobreza y la exclusión con medidas que estimulen la creación de trabajo. Avanzar hacia una comunidad libre de amenazas y respetuosa con el prójimo. Enseñar a obedecer la ley. Combatir la delincuencia."


"Sostener un sistema educativo orientado a la excelencia y la integración. Valorar el conocimiento, la tecnología y la ciencia. Más escuelas, más horas de clase, docentes bien pagos y mejor entrenados, con autoridad intelectual y moral."


"La economía debe ser libre e integrada al mundo. El sector privado tiene que ocuparse de producir y el Estado debe actuar con prudencia fiscal, defender al consumidor, promover la competencia, regular los servicios públicos e incentivar las fuerzas creativas."

Este Foro del Bicentenario, por su naturaleza abarcativa, no entra en detalles que pueden interpretarse como ligados a la oposición contra el actual oficialismo. Va más allá de la coyuntura. Pero en calidad de ciudadano, asumo el riesgo de ingresar en la arena para introducir puntos extra de suma importancia, que no involucran al Foro, porque es una institución que aspira a una saludable neutralidad.

Opino que el pacto patriótico -como un nuevo Pacto de San Nicolás, que se adelantó en un siglo al de la Moncloa- debe incluir la inmediata cancelación de los poderes extraordinarios que le confirieron, en mala hora, al jefe de gabinete. Y, además, que tiene que incluir otros "debe": poner límites a los decretos de necesidad y urgencia. Someter a los ministros a periódicas rendiciones de cuenta. Mejorar la jerarquía e independencia del Consejo de la Magistratura. Frenar los laberínticos recursos que, en forma directa o indirecta, procuran censurar la libertad de prensa y de expresión. Fortalecer los organismos dedicados a ejercer el control de la administración pública, particularmente la escandalosa compra de bienes y servicios, que está superando todos los desquicios que registra nuestra historia. Ejercitar un federalismo real mediante la desactivación de las prebendas que se distribuyen mediante una tramposa coparticipación federal. Castigar el obsceno clientelismo realizado con el patrimonio de la Nación. Consolidar la seguridad jurídica para que la Argentina vuelva a ser el puerto donde converjan capitales productivos. Disminuir o cancelar el robo de las retenciones, para que florezca la productividad agroindustrial.

Si todo esto se pone en movimiento, seremos protagonistas de una marcha tan fructífera y admirable como la que se inició en 1853 y adquirió un notable refuerzo en 1880. De lo contrario, seguiremos deslizándonos por el tobogán de la decadencia en todos los aspectos de nuestro complejo tejido nacional.

18 de marzo de 2009

- GELBER -





19 de Marzo de 1941


Nacimiento de Bruno Gelber






Bruno Gelber es, sin duda, uno de los mejores pianistas del mundo.
En su vida ha debido superar situaciones de extremo dolor. Aun así, ha seguido adelante. Hoy pasa por un momento de plena madurez, una verdad que se refleja en la sabiduría de sus palabras. "Cada vez más siento que si uno no se dedica a aquello para lo que nació, está más cerca de estar muerto que vivo".





El pianista Bruno Leonardo Gelber nació en Buenos Aires, en una casa de la calle Manuela Pedraza, del porteño barrio de Nuñez. Durante trece años fue alumno del maestro Vincenzo Scaramuzza. A los 19, partió rumbo a París, para proseguir con sus estudios de piano tras ganar una beca del gobierno francés. En la capital francesa vivió treinta años. En los tres primeros ocupó el cuarto 17 de la Fundación Argentina, en la Ciudad Universitaria. Allí seguiría la historia de uno de los artistas argentinos contemporáneos más exquisitos en su género.





Los techos altos, los pisos rojos encerados y un piano ubicado en el subsuelo de la residencia estudiantil parisina, fueron para Gelber el nuevo entorno. Atrás, los recuerdos de su casa modesta de la infancia en la que se respiraba música todo el tiempo. Y aunque ya no volvió a ella, nunca olvidó que fue ahí donde se forjó como pianista a través de las primeras clases que le impartió su madre, y también como concertista, gracias a la enseñanza de su padre. En esa casa "apentagramada", sus piernas inmóviles por la poliomelitis no fueron motivo para que sus manos descansaran sobre el piano.





Años más tarde, en el ocaso del siglo veinte, quien es considerado uno de los mayores exponentes de la obra de Chopin y Beethoven, fue nombrado entre los cien mejores pianistas del siglo.

Sin embargo, Bruno Gelber no es mejor artista por haber crecido en medio de circunstancias dolorosas que le tocó afrontar. Detrás de este hombre, generoso y dotado de una gran sensibilidad, hay toda una vida dedicada a la música. La profesión que eligió es una entrada en religión, es un amante voraz, una eterna soledad.





Visitante asiduo de Copahue, Gelber, recibió aquí a "Río Negro". Reconoció tres momentos difíciles que marcaron profundamente su existencia: la polio que lo afectó de pequeño; la muerte de su madre, cuando comenzaba a disfrutar del reconocimiento internacional, y el accidente de auto que sufrió hace unos años llegando a la villa termal neuquina y en el que peligró una de sus manos. "Nada me impidió seguir", dijo. "Y aunque los pensamientos más oscuros aparecieron en cada una de estas situaciones, comprobé que no podía detenerme. Que no hay razón para dejar mi vocación. Es una pasión irremediable. Se sigue con ella como motor de la vida, o directamente, se muere".





"Toda mi vida la dediqué a esta carrera. Los pocos minutos de felicidad que me da un buen concierto, valen más que las miles de horas que estudié la obra. Lo tremendo de nuestra profesión es que no se mide por los títulos que podemos tener, sino por cada examen que debemos pasar al actuar. Hay tres partes que deben estar íntimamente ligadas para que todo resulte: la física, la espiritual y la intelectual. Cuando confluyen, el artista habrá hecho suyo el concierto".

Feliz cumpeaños maestro Gelber!!!


17 de marzo de 2009

- COLON -





Las obras del Colón, en marcha






Marta Varela
Para LA NACION
Noticias de Opinión



Han transcurrido ya cien años desde aquel 25 de mayo de 1908, cuando el Teatro Colón abrió sus puertas. En un siglo, sufrió numerosas intervenciones, algunas de magnitud, tales como la incorporación del disco giratorio en el escenario, que permite cambiar rápidamente una escenografía (1931), la construcción de los talleres propios de maquinaria, escenografía, utilería, sastrería, zapatería, tapicería, mecánica escénica, escultura, fotografía, maquillaje y peluquería (1938) y la ampliación de los talleres del subsuelo. Las pinturas originales de la cúpula se arruinaron en 1936 por filtraciones de agua, y en 1966 se inauguró la obra de Raúl Soldi que se observa actualmente. Pocos recuerdan que la sala estuvo cerrada a partir de 1988, por la realización de obras de remodelación del escenario y de la maquinaria escénica. Fue reabierta en julio de 1990.

Al acercarse el centenario del Colón, se consideró necesario encarar la puesta en valor de su edificio. Surgió así el denominado Master Plan, cuya finalización estaba prevista para 2012.

Al asumir el actual gobierno, encontró la sala cerrada y con las pocas obras licitadas e iniciadas detenidas por desfinanciamiento. La decisión del gobierno porteño fue, luego de un prudente tiempo de estudio, impulsar resueltamente las obras del teatro. Se resolvió operar sobre el total de las áreas centrales y acometer las denominadas obras complementarias en espacios internos actualmente en desuso o con usos no apropiados, con el fin de dejarlos listos para asignarles, más adelante, una nueva utilidad. Por ejemplo, nuevas salas de ensayo.

La Unidad de Proyectos Especiales, creada por licitación y dependiente del Ministerio de Desarrollo Urbano, fue la encargada de revertir el desorden administrativo heredado y de relanzar las obras, y siguió la premisa de no afectar, sino restaurar, conservar y proteger los sectores considerados patrimoniales. La preservación de la acústica está asegurada por procedimientos técnicos especiales. Se practican mediciones antes de cualquier intervención y después de ella. Además, se harán tareas de aislamiento acústico con respecto al exterior. El compromiso asumido es reinaugurar el teatro en 2010, a pleno, con una fuerte inversión.

Tan importante como el patrimonio edilicio del teatro es la adecuada gestión de sus recursos económicos y humanos. Por ello, el gobierno impulsó la denominada ley de autarquía del Teatro Colón. Se trata de dotarlo de autonomía financiera y sustraerlo de los vaivenes de la política. Escuchando a los diversos sectores (artistas, trabajadores y público), se logró plasmar el modelo del Teatro Colón para el siglo XXI.

El artículo 2º de la ley establece: "El Ente Autárquico Teatro Colón es el organismo público que tiene la misión de crear, formar, representar, promover y divulgar el arte lírico, coreográfico, musical -sinfónico y de cámara- y experimental, en su expresión de excelencia, de acuerdo con su tradición histórica, en el marco de las políticas culturales de la ciudad autónoma de Buenos Aires".

También se establece que los trabajadores tendrán un representante en el directorio del Ente y que la administración de los recursos humanos se regirá por la ley 471, de empleo público, de la ciudad de Buenos Aires.

El reciente nombramiento de Pedro Pablo García Caffi como director general, por su amplia trayectoria artística y de gestión cultural, abre una nueva etapa en el teatro. Sus primeras acciones lo muestran decidido a tomar resueltamente el timón para llevar a buen puerto tanto las obras edilicias como la producción artística para fortalecer los cuerpos estables. En sus mensajes, insta a cambiar las viejas estructuras, a mejorar lo que se hace bien y a cambiar lo que se hace mal, dado que el gran teatro que ambicionamos se logrará cuando cada uno de sus miembros sea responsable por su tarea profesional.

Con los instrumentos jurídicos adecuados y la firme decisión política del gobierno porteño, nuestro querido Teatro Colón será, como en 1910, el lugar ideal para que festejemos su reapertura y el Bicentenario de la Revolución de Mayo.

16 de marzo de 2009

- BUTLER -




HORACIO BUTLER


Uno de nuestros artistas plásticos


Aniversario de su fallecimiento




Nace en Buenos Aires el 28 de agosto de 1897. Estudia en la Academia de Bellas Artes en la que ingresa en 1915 y donde conoce a muchos de sus pintores colegas. En esta época la corriente que reina en Buenos Aires es la del impresionismo, sin embargo, Butler no lo acepta y sigue por su cuenta el camino de la pintura plana.





En 1922 viaja a Europa, precisamente a Alemania, donde afianza sus conocimientos sobre pintura. Allí conoce una nueva corriente, la del expresionismo, con la que establece cierta distancia, como lo había hecho con el impresionismo. Más tarde viaja a Francia, cuando la Escuela de París se encontraba en sus mejores momentos. Allí es atraído por las corrientes del fauvismo y el cubismo. A pesar de la influencia de una gran cantidad de corrientes artísticas, podemos decir que lo abstracto y lo figurativo son dos constantes en sus obras.





Horacio Butler toma las técnicas del arte europeo para luego traducirlas al lenguaje argentino. En sus obras no falta el paisaje, la tierra y el hombre como su protagonista.





Ya hacia 1940 se inicia una nueva etapa en la trayectoria del pintor. Butler empieza a representar los paisajes del Tigre, sus islas, ríos, las casonas y la intimidad familiar. Vuelve a sus vivencias de la infancia y a sus lugares queridos. Este hecho puede explicarse como un reencuentro del pintor consigo mismo y con el país.





No debemos olvidar su labor como creador de tapices, labor que lleva a cabo en sus últimos años. Él es quien hace el tapiz más grande de América, el segundo más grande del mundo, par la iglesia de San Francisco en Buenos Aires.





El 17 de marzo de 1983 fallece en Buenos Aires el notable pintor, escenógrafo y proyectista de tapices Horacio Butler, considerado uno de los más importantes maestros del arte argentino contemporáneo. Característico de su obra son sus paisajes del Tigre y sus personajes con aire del 900. Realizó el cartón de un gran tapiz para la iglesia de San Francisco, en Buenos Aires. Su estilo puede calificarse de postcubista.





ALGUNAS OBRAS:

"La despedida",1938, óleo, 0,80 x 1 m., colección privada.
"Paisaje", óleo, 0,80 x 1 m., Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.





"Las araucarias", óleo, 0,64 x 0,79 m., colección privada
"Retrato", óleo, 0,81 x 0,65 m., Museo Provincial de Bellas Artes, La Plata.


- OTRO PAIS -




El país que dejó atrás el apuro electoral



Por Joaquín Morales Solá
Noticias de Opinión
La Nación



Preferimos morir en la ruta antes que en la chacra. Los líderes rurales sintieron una ligera vibración física cuando el jueves escucharon esa frase, varias veces repetida, de parte de productores rasos en el interior del país. Repartan la plata o vamos a salir a la calle todos los días. Hugo Moyano la sorprendió a Graciela Ocaña con esa advertencia. El líder cegetista sabe que el piso se le mueve porque no controla los recursos de las obras sociales, porque la Corte Suprema avanzará sobre la libertad sindical y porque la crisis se está llevando la disciplina de gremios y trabajadores. Policías y civiles inocentes caen también, todos los días, por una delincuencia decidida a matar como quien juega a tirar al blanco.

Todo eso sucedía antes de que Néstor Kirchner (su esposa, la Presidenta, no hizo más que seguirlo luego) decidiera adelantar las elecciones y meter al país en una prematura campaña electoral. Es ya inagotable la capacidad de Kirchner para crear innecesaria tensión. La Argentina vive en un permanente estado de estrés postraumático desde hace casi seis años. Para peor, cuando los Kirchner retozan en tribunas de vida o muerte son potencialmente peligrosos para cualquier noción de la armonía social.

De hecho, y también antes de que se conociera el apuro electoral, Cristina Kirchner intentó prender la mecha de eventuales enfrentamientos sociales. Los maestros no podrán cobrar por culpa de los productores rurales , dijo. La mecha no prendió. No prendió porque este gobierno ya no influye en nadie, pero hace dos años hubiera provocado que los maestros incendiaran los campos , se espantó un dirigente rural.

El Estado vive a pan y agua; a veces, no tiene ni para eso. Cuestiones básicas de la educación, la salud o la seguridad son postergadas porque no hay plata para financiarlas. Los funcionarios susurran, miedosos, esas miserias. El despilfarro kirchnerista de más de cinco años está pasando su inevitable factura. ¿Cómo financiarán todos los anuncios que hacen desde Olivos? , averiguaba, más curioso que crítico, un ministro de Cristina.

Los Kirchner adelantaron las elecciones respaldados en el argumento de que la crisis se cargará la popularidad de los más pintados, incluida la poca que les quedaba a ellos. Sin embargo, no es eso lo que les está pasando a los buenos y prudentes presidentes del propio vecindario. Lula pasea su popularidad al lado de las estrellas (supera el 85 por ciento de aceptación social); Michelle Bachelet tiene ahora las mejores simpatías sociales de toda su gestión, y Tabaré Vázquez cuenta en estos meses con el apoyo de más uruguayos. Cada uno, en fin, arrastra en la vida sus propias cadenas.

La lógica del conflicto se asemeja a un círculo continuo. Kirchner mandó boicotear los acuerdos con los dirigentes rurales y luego, ante la previsible reacción de éstos, se declaró ofendido. Ordenó una ofensiva final contra el campo, a pesar de la formalidad de los diálogos de Florencio Randazzo y Débora Giorgi. Siempre habrá tiempo para que Guillermo Moreno desarme lo que los otros arman. Las cartas de porte que le sacaron a la Federación Agraria, ahora en manos del Gobierno y necesarias para las exportaciones, se han convertido en un rompecabezas para los productores. La resolución que mejoraba la producción de leche se olvidó del dulce de leche, pero incorporó la harina. Extraña confusión.

Las ganas de perder tiempo de parte de los funcionarios son patéticas. En la última reunión de la dirigencia rural con Giorgi y Randazzo, los funcionarios alargaron injustos reproches sobre el artículo de una periodista en un medio independiente. Nadie se explicó nunca las razones de semejante escándalo.

Los dirigentes rurales esperaban pelear en el Congreso una considerable reducción de las retenciones a la soja. Final sin principio. Ni la oposición ni los propios dirigentes rurales aceptarán ahora someterse a una derrota parlamentaria en medio de la desbocada campaña electoral. Previsiblemente, el peronismo kirchnerista se abroquelará alrededor de su gobierno en las actuales circunstancias. ¿Qué nos queda si no tenemos una vía democrática para resolver el problema? Nos queda el conflicto. Habrá conflicto. Los productores no esperarán tres meses más , disparó uno de los principales dirigentes agropecuarios.

La ministra Graciela Ocaña está sola y sufre persecución política y personal. ¿Qué hizo para merecer eso? No deja que los dirigentes gremiales sigan robando , explicaron limpiamente a su lado. Las obras sociales ya no son un feudo propio de los jefazos sindicales. Moyano se descompone. El sindicalismo está tan atomizado como el resto del peronismo. Los despidos, las suspensiones y los salarios, actuales y por venir, son problemas que también desestabilizan a los dueños de los gremios.

La plata está. Repartamos esa plata , urgió Moyano a Ocaña en una tensa reunión de los dos. Mirá, Hugo, la plata es del sistema de salud. No te voy a abrir una caja para vos. No lo voy a hacer mientras yo esté aquí. Soy honesta, no poso de honesta , lo cortó la ministra. Ocaña siguió luego investigando las obras sociales por dineros que se fueron para financiar enfermos que no había, tratamientos que no existieron y medicamentos que no se usaron. Ocaña toma precauciones ahora: mira tres veces a los dos lados cada vez que cruza una calle.

La ministra podría salir del gabinete para ser candidata a diputada junto con Kirchner. Rara paradoja. Todo el oficialismo sabe que el ex presidente está detrás de las maniobras desestabilizadoras de Ocaña, que en los últimos días incluyeron versiones sólidas sobre su renuncia con origen en despachos ministeriales de la Casa de Gobierno. Lo único que sostiene la política y el ánimo de la ministra es, de vez en cuando, un llamado telefónico de Cristina o algún gesto amigable de la Presidenta. Pero está sola.

Sola frente a Moyano, que entrevé que el mundo que conoció ya no existe. La Corte Suprema tiene varios casos cercanos en los que insistirá en su posición en favor de la libertad sindical. El sindicato único y las obras sociales han sido las cosas que han hecho del sindicalismo argentino un factor decisivo de poder. Las dos cosas están cerca de desaparecer, aunque Ocaña deje de ser ministra cuando Kirchner le haya hecho la penúltima concesión a Moyano.

Esos ejemplos hacen inexplicable la renuncia de Manuel Garrido a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas. Leandro Despouy, el jefe de la Auditoría General de la Nación, vive peor que Garrido. Está rodeado de kirchneristas que bloquean todos sus intentos de averiguar sobre presunta corrupción en obras públicas y hasta quieren callarle la boca. Despouy resiste. Garrido se fue escudado sólo en una vieja resolución del procurador Esteban Righi, que cada uno podía interpretar a su gusto. O la resolución de Righi nunca fue tan grave o Garrido tiene un problema de lentitud en la interpretación de los textos. El cuidado de las instituciones no es sólo una responsabilidad de los que corretean por la Casa de Gobierno.

Así también, la suerte electoral de Kirchner no depende sólo de sus cuestionados atributos. Depende también de sus opositores. Macri le hizo un favor. ¿Solá y De Narváez correrán también en su ayuda? La propuesta del peronismo disidente no puede excluir a los independientes de De Narváez, pero tampoco al peronismo, a los sectores rurales y a la experiencia que expresa Felipe Solá. Una división entre ellos frenaría en seco la fuga de peronistas bonaerenses del kirchnerismo hacia Solá.

¿No habían adelantado todos, incluida Margarita Stolbizer, que una candidatura de Kirchner en Buenos Aires obligaría a una propuesta común de toda la oposición? ¿Están explorando ese eventual acuerdo? El otro país, lastimado y estupefacto, también los mira a ellos.

14 de marzo de 2009

- CONSUMIDOR -




15 de marzo


Día Mundial de los

Derechos del Consumidor



Día instituído por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1985 con el propósito de reafirmar los derechos de los consumidores. Para que estos derechos puedan ser ejercidos por la población la información y la educación de los consumidores son tareas a emprender prioritariamente.





En América Latina numerosos países ya cuentan con una ley de defensa del consumidor, mientras que parte de ellos los ha incorporado en sus constituciones. En la Argentina la Ley Nacional N°24.240 de Defensa del Consumidor fue aprobada en octubre de 1993 y reglamentada por decreto N° 1794/94 un año más tarde.





Los derechos del consumidor fueron incluídos en la Constitución Nacional por la reforma del año 1994.


- EL MAL -




El escritor más original de Brasil, país de escritores originales


Fonseca, el narrador del Mal




Tomás Eloy Martínez
Para LA NACION
Noticias de Opinión



Rubem Fonseca va a cumplir 84 años, y un editor brasileño me cuenta que está en decadencia, que sus libros ya no son lo que eran, como si olvidara que, a los 84 años, todas las luces tienden a declinar. El editor me dice que sus tres últimas obras, Mandrake: la Biblia y el bastón (2005), Ella y otras mujeres (2006)y La novela ha muerto (2007) han recibido sólo unas pocas reseñas de compasión. Sin embargo, sigue siendo leído como el creador más original de una literatura rica en creadores originales, desde los maravillosos Machado de Assis y Mario de Andrade hasta los desconcertantes Clarice Lispector y João Guimarães Rosa. La biografía de Fonseca es una sucesión de sorpresas: ex policía que aprendió en las calles los laberintos de las intrigas criminales, vive desde hace décadas en el anonimato y el silencio, negándose a las entrevistas y frecuentando sólo a pocos amigos. Uno de ellos es otro recluso famoso, Thomas Pynchon, a quien ni siquiera se le conoce la cara.

Nunca olvidaré la primera vez que lo leí. Sé el día preciso, la hora, la temperatura, la inclinación de la luz en un café de Sabana Grande, durante las últimas semanas de mi exilio en Caracas. Yo estaba sentado a una mesa junto a la acera, esperando a un amigo. Como la espera se hacía larga, crucé a la librería de enfrente en busca de algún texto que me entretuviera. Uno de los vendedores me recomendó un volumen de cuentos que, según él, había leído con el alma en vilo, sin poder dormir.

Así cayó en mis manos Feliz año nuevo , en la traducción española de Pablo del Barco. Apenas entré en la atmósfera trivial de "Paseo nocturno, parte 1", oí batir los parches del infierno, y ya nada fue igual para mí. Esas pocas páginas bastaron para que el universo de Fonseca me tatuara el alma con la malignidad de una flor carnívora.

En aquellos tiempos, toda crueldad inútil parecía posible. Las dictaduras militares del sur de América se ensañaban con los disidentes, y en Caracas -tanto como en México, París y Madrid- erraban miles de inmigrantes expulsados por los malos vientos del despotismo. Los sociólogos discutían sobre la construcción social del miedo y asociaban la violencia al poder. Fonseca exploraba esos vínculos e iba más allá, moviéndose en un limbo donde no había conciencia política ni desolación moral, sino la pura y simple condición humana librada a sus incredulidades y a su desolación sin esperanza.

Sus personajes habitaban -y allí están todavía- un mundo anterior a Dios o en el que Dios es innecesario. No hay pecado; no hay culpa; no hay sino un incesante Mal sin conciencia. Si el Mal es una ocupación, un trabajo, una distracción, una llamita que arde porque sí en el desierto de la vida cotidiana. ¿Cuál es, entonces, la trascendencia del Mal?

Fonseca instala el miedo en el interior mismo del lenguaje. Cada una de sus palabras es como una nota musical desgajada de la sinfonía del Mal. Muy pocos han conseguido, como él, crear un personaje con sólo dos o tres rasgos, urdir tramas a las que jamás se les ven las costuras. Cuando el Cobrador de su libro O Cobrador dice: "Digo, dentro de mi cabeza y a veces para afuera, ¡todos me la tienen que pagar! Me deben comida, coños, cobertores, zapatos, casa, coche, reloj, muelas: todo me lo deben", su vida entera cabe en esas líneas. Allí está ya lo que el cobrador ha hecho y lo que hará en los tiempos que siguen. Su sentimiento de lo que el mundo le ha quitado anticipa lo que él quisiera quitarle al mundo: "Me deben escuela, novia, tocadiscos, respeto, sandwich de mortadela en el bar de la rua Vieira Fazenda..." No hay manera de pagar eso. Si el Cobrador acumula una deuda tan cuantiosa es porque algún otro, por ahí, ha de estar viviendo su vida sin que él lo sepa. Si quiere recuperar lo perdido, tendrá que hacerlo paso a paso. No hay que desperdiciar el odio; se repite.

En esa idea parece estar la clave del brevísimo relato titulado "Paseo nocturno, parte 1". Es la misteriosa historia de un padre de familia, piadoso y buen burgués, que sale todas las noches en su automóvil en busca de transeúntes solitarios. Elige calles desiertas, conduce con cuidado, estudia la velocidad y el peso de los inadvertidos caminantes, mira hacia un lado y otro y, de pronto, embiste a la víctima: un golpe seco, certero, devastador. Nunca falla. Regresa a la casa, cena con la familia, reza, se acuesta. Y así, día tras día, como quien va a la oficina. ¿Qué clase de tipo será el que ha imaginado esto?, me dije.

Ningún escritor es más cinematográfico que Fonseca. Las transiciones de una escena a otra se hacen sin dar explicaciones, de manera natural. Además de policía, fue crítico de cine y abogado penalista. Litigó para salvar de la injusticia a mulatos sin dinero y sin dientes. Eso, sin embargo, explica sólo a medias su habilidad para adentrarse en los pliegues de la vida marginal y tomar de allí un lenguaje cuyo sentido va siempre más allá de lo que se dice.

Después de aquel primer cuento, me dediqué con afán a leer todo lo que Fonseca ha escrito, sin que jamás me defraudara. En 1993, cuando le dieron el premio Juan Rulfo en Guadalajara, y aun antes, cuando fue a Lisboa a recibir el premio Camoes, quienes lograron hablar con él me repetían: "Tienes que conocerlo". No quise, porque para atrapar a un autor fugitivo no hay mejor sitio que sus libros.

Que sus historias estén tejidas con violencia y crimen hace pensar en Dashiell Hammett más que en Raymond Chandler, aunque su cínico abogado Mandrake podría parecerse al detective Marlowe si no fuera innoble, corrupto y ajedrecista. Pero Fonseca no se parece a nadie. Su lenguaje cambia de uno a otro relato. No es lo mismo la voz desesperada del luchador en el ring de El desempeño que la voz depredadora de El jorobado y la Venus de Boticelli , así como tampoco hay parecido alguno entre la voz educada de Mandrake y la curiosidad amorosa del narrador de Copromancia , que encuentra el sentido del mundo en la lectura de las heces. Todos ellos crean belleza mediante la profanación de la belleza; todos son hijos de un mundo sin Dios, pero si se cruzaran en la calle, no se reconocerían. Los únicos textos que tienen algo en común con los de Fonseca son las crónicas de aficionados que publican los periódicos marginales de las grandes ciudades latinoamericanas. Son fragmentos de realidad desolada y en bruto, el arte mayor de quien ha franqueado la puerta del infierno y ha contemplado con lucidez lo que hay dentro.

Los personajes de Fonseca saben siempre por qué hacen lo que hacen. Sólo el lector se queda afuera, pasmado, no porque el texto deje algo sin explicar o porque la claridad se le haya caído por el camino, sino porque la violencia cruza todos los límites y se pone lejos de su alcance. Es una violencia tan excesiva que lo abarca todo, pero no se ve. Respiramos su atmósfera tóxica y no nos damos cuenta. En Kafka, los personajes aceptan resignados el absurdo en el que están metidos, porque el absurdo es el eje, la razón de todo. En Fonseca, el lector contempla fascinado un absurdo hecho de omisiones y de silencios que sólo los personajes entienden.

Ante cada relato de Fonseca recuerdo siempre los extremos de individualismo y amoralidad que predicó William Faulkner en una entrevista publicada por The Paris Review : "El artista es responsable sólo ante su obra. Si es un buen artista, será completamente despiadado. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Hasta que no se libra no tiene paz. Arroja todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir su libro." Esas palabras son escandalosas, pero no excesivas: en el horizonte de la historia, los hombres terminan por ser su obra antes que ellos mismos.

13 de marzo de 2009

- LEVENE -




Ricardo Levene


Historiador




Levene nació el 7 de febrero de 1885. Cursó sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho de Buenos Aires, a partir de 1901, y se doctoró cinco años después con una tesis sobre Las Leyes Sociológicas. Antes, ya había realizado una traducción de La Historia de la Civilización de J. de Crozals, en dos volúmenes.
En 1911 publicó su primer libro: Los orígenes de la democracia argentina -el inicio de su larguísima serie de publicaciones-, y el mismo año ingresó como profesor a la Universidad de Buenos Aires.





Desde 1920, y durante tres años, fue Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la Plata, donde fundó una revista llamada como la Facultad. Por esta época se conoció uno de sus trabajos más difundidos, elaborado durante años de investigación y estudios preliminares: Ensayo histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno. Contribución al estudio de los aspectos político, jurídico y económico de la Revolución de 1810. Aparecido en tres tomos en 1920 -el primero se refiere a los antecedentes revolucionarios y las primeras convulsiones coloniales, el segundo está dedicado a los hechos de 1810 y el tercero es un anexo documental-, en este estudio Levene resalta la figura de Mariano Moreno en los hechos de mayo de 1810. La obra fue traducida al francés y premiada por la Real Academia de la Historia de Madrid, institución que nombró a Levene miembro correspondiente en 1922.





A su vez, para muchos, es en La anarquía de 1820 y la iniciación de la vida pública de Rosas (1933), por un lado y en El proceso histórico de Lavalle a Rosas, por otro, donde se puede ver al Levene más riguroso y hábil en la investigación del pasado.

La Facultad de Humanidades de la Universidad de La Plata lo tuvo como Decano nuevamente entre 1926 y 1930. En este mandato fundó el Instituto Bibliográfico, que él mismo dirigió. Asimismo creó el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires y, en 1929, fue nombrado Presidente de la Universidad de la Plata.





En las primeras décadas de este siglo, la Academia Nacional de la Historia era la institución no universitaria más importante de las consagradas a la investigación histórica. Había sido creada en 1938 al oficializarse de la antigua Junta de Historia y Numismática Americana (que Levene presidió desde 1927 a 1931). Con la presidencia de Levene, la Academia emprendió una monumental obra: la Historia de la Nación Argentina, donde participaron más de un centenar de historiadores bajo su dirección y de la que aparecieron diez volúmenes en catorce tomos (entre 1936 y 1950).





En 1936 fundó el Instituto de Historia del Derecho Argentino y Americano, dependiente de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

Levene murió un día como hoy, 13 de marzo de 1959. Su concepto de la historia fue eminentemente jurídico, aferrado al texto legal, de allí el tono frío de sus obras, apegadas siempre a un rígido formalismo impersonal.

12 de marzo de 2009

- DECADENCIA -













La decadencia que predijo Borges

Bajo el signo del desprecio

Silvia Simmermann del Castillo
Para LA NACION
Noticias de Opinión


El insuperable Chesterton dijo en una ocasión: "Todo pasará. Sólo quedará el asombro, sobre todo el asombro ante las cosas cotidianas". A mí no deja de asombrarme la floración de los árboles al compás de las estaciones, como la de los jacarandás en el comienzo de la primavera y la de los palos borrachos en el corazón del tiempo estival. Me asombra siempre Buenos Aires, como lo asombró a Borges, el verano de 1972, cuando al pasar junto a un puesto de flores, el aire se impregnó de jazmines. "¿Se da cuenta, Silvia? -me dijo-, Esto también es Buenos Aires."

No sé si atribuírselo a la proximidad de mi partida a Francia o a la amistad de los jazmines, pero el hecho es que, seguidamente, Borges me confesó sus temores: que el probable retorno de Perón inaugurara un nuevo ciclo de violencias sin precedente y que hubiera una sostenida degradación de los argentinos. Le pregunté en qué fundamentaba sospechas tan apocalípticas. "Probablemente en los rumores -me respondió-, pero, sobre todo, en la atmósfera."

La percepción de las atmósferas es una suerte de saber cuyos axiomas conocen los animales, las pitonisas y los escritores; ciencia que la rigurosa comunidad científica no reconoce como tal, pero ciencia al fin, y hasta me atrevería a decir que altamente exacta. No enumeraré aquí los comprobados aciertos de aquel presagio, porque lo que quiero compartir con quien generosamente lee estas líneas no se refiere al pasado, sino a nuestro presente y al futuro, que, aunque impreciso como todo futuro, puede advertirse en la atmósfera, y no sin inquietud.

Cada tarde, me llego a la plaza Las Heras para contemplar sus árboles, que ya lucen el esplendor de los años. Caminando y caminando, ayer me dirigí a donde un grupo de jóvenes jugaba a la pelota. De lejos, la escena me resultaba alegre y vital, pero bruscamente mi plácido paseo mudó en una experiencia de profanación. De pronto, me sentí indefensa ante una catarata de palabras soeces, improperios irrepetibles de tan depravados, que ultrajaban no sólo la dignidad de los destinatarios de las alocuciones cruzadas, sino también la de los paseantes que, como yo, se hallaban repentinamente acribillados a obscenidades, sin más amparo que la resignación.

Sobreponiéndome al malestar, advertí, por las ropas, que no se trataba de un grupo de indigentes. Y tampoco de una riña. Pronto comprendí, y no sin estupor, que con esa procacidad los jóvenes manifestaban su camaradería y la alegría del triunfo. No supe el nombre de ninguno de ellos, porque todos coincidían en nombrarse con ese apodo que se ha convertido en una marca país, con el que nos hemos habituado a expresar nuestro afecto, curiosamente, desde la descalificación. Una forma de decir desdiciendo a la que, de sólo ver la perseverancia de los argentinos en hacer de una tierra bendecida un basural, estoy comenzando a considerar, más que una costumbre lamentable, un simple acto fallido.

Lo cierto es que la experiencia fue tan asombrosa como alarmante. Asombrosa, por lo cotidiana; alarmante, por lo que connota como atmósfera, como síntoma de una realidad social.

De tanto desdecir, desdecimos los problemas. Actualmente, reclamamos seguridad, demandamos justicia, cuando lo que urge enfrentar es la raíz del mal, ante la cual la Justicia no puede dar más que respuestas tardías y hasta inútiles, y frente a la cual la seguridad se convierte en una meta absurda.

Entretanto, la pobreza se acrecienta a escalas exponenciales. Se acrecienta porque se agrava, y también porque, a una edad cada vez más temprana, las niñas se embarazan y traen sus hijos a la miseria. Niñas-madres de trece años, iniciadas desde más niñas aún en la violenta práctica del sexo sin amor, por estupro, por hambre o por la concepción extendida de la sexualidad como fin en sí misma, cuya educativa promoción debemos a los medios de comunicación masiva y a una farándula de exitosos en la que se mezclan políticos, empresarios y fugaces estrellas de turno, como en el cambalache de Discépolo. Cotidianos modelos de un pueblo cada vez más iletrado.

Nuestro problema es la violencia, que de tan presente, tan cotidiana, tan pronunciada y tan mancomunadamente ejercida, se torna invisible a los ojos.

Si la camaradería se expresa con palabras de menosprecio, si un juego se practica bajo el canon de la iniquidad, si nuestros comunicadores sociales, a cualquier hora, nos hablan de la obscenidad como del pan nuestro de cada día e instituyen el agravio como llaneza, la grosería como medida de la inteligencia, la guarangada como humor, me pregunto qué queda para la hora de la transgresión y del enfado. Más aún: qué espacio se le deja al criminal. Cómo puede el delincuente -que existe en toda sociedad conocida de lo que llamamos civilización- marcar su diferencia.

A fuerza de pobreza, gestamos delincuencia, y a fuerza de igualarnos para abajo no le dejamos al marginal dentro de un Estado de Derecho otra opción que la de ser más atroz.

Hegel señaló con lucidez que en una sociedad al malhechor le cabe el derecho del castigo. Ese es su derecho. El delincuente y el castigo son la excepción. Pero cuando las costumbres se desmadran, no hay justicia que alcance a recomponer el orden.

En esta atmósfera de violencia convivimos, y nuestros hijos se educan bajo el signo del desprecio. Se desprecia el saber, porque las universidades compiten en la oferta del poder; se desprecia la cultura, porque nuestros modelos señalan la frivolidad como bondad; se desprecia el amor, porque el sexo es lo importante, y la violencia en él una experiencia publicitadamente válida, una suerte de exquisitez vivencial. Se desprecia al que es pobre porque la pobreza es sólo un índice que, además, se puede falsear. Se desprecian los valores porque importan las finanzas. Se desprecia al diferente porque la consigna es igualarnos siempre para más abajo. Al marginado de este aquelarre de desprecios socialmente convalidados sólo le queda despreciar la vida. A partir de ahí, nada debería sorprendernos: ni el horror de las violaciones de niños ni jueces que liberan violadores ni políticos que ejercen la política del desdén.

Por lo demás, el lenguaje de nuestros representantes adolece de una pobreza que sólo puede permitirse el agravio como argumentación. Bien decía Heidegger que la palabra es la casa del ser. Hoy, nuestra casa es una choza deplorable, exteriorización de una supina pobreza intelectual y espiritual que con avasallante altivez se impone como ética de los tiempos y pragmatismo político. Y no es cuestión de cultura. Mucho menos de cultismo, tampoco de conservadurismos morales y mucho menos de moralina. No es cuestión de creer en Dios. Mucho menos, de creer que son mejores los que creen. De lo que se trata es de que no hay forma de contener a una sociedad y encaminarla hacia su propio bien cuando las bases del bien vivir han sido subvertidas y el desprecio es la moneda corriente de nuestras relaciones.

Nuestro problema se gesta en un estamento tanto o más básico que la justicia y que la seguridad. Nuestro fracaso se engendra y se propaga en la educación que acuerda una sociedad y que se imparte en el hogar, en el colegio, por los medios de comunicación, en el boca a boca.

Sí: hay algo en la atmósfera que me dice que estamos equivocados y que vamos mal. Aun así, no deja de provocarme asombro la floración de los palos borrachos, que este año ha sido especialmente extraordinaria. Y esto también es Buenos Aires.

Silvia Zimmermann del Castillo es escritora y directora ejecutiva del Capítulo Argentino del Club de Roma.