17 de enero de 2010

- GOYA -






Francisco Goya



Un maestro de pintura



Pintor y grabador español considerado uno de los grandes maestros de la pintura de su país. Marcado por la obra de Velázquez, habría de influir, a su vez, en Edouard Manet, Pablo Picasso y gran parte de la pintura contemporánea.





Formado en un ambiente artístico rococó, evolucionó a un estilo personal y creó obras que, como la famosa El 3 de mayo de 1808, los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío (1814, Museo del Prado, Madrid), siguen causando, hoy día, el mismo impacto que en el momento en que fueron realizadas.





Francisco de Goya y Lucientes nació en la pequeña localidad aragonesa de Fuendetodos (cerca de Zaragoza) el 30 de marzo de 1746. Su padre era pintor y dorador de retablos y su madre descendía de una familia de la pequeña nobleza de Aragón. Poco se sabe de su niñez. Asistió a las Escuelas Pías de Zaragoza y comenzó su formación artística a los 14 años, momento en el que entró como aprendiz en el taller de José Luzán, pintor local competente aunque poco conocido, donde Goya pasó cuatro años.





En 1763 el joven artista viajó a Madrid, donde esperaba ganar un premio en la Academia de San Fernando (fundada en 1752). Aunque no consiguió el premio deseado, hizo amistad con otro artista aragonés, Francisco Bayeu, pintor de la corte que trabajaba en el estilo académico introducido en España por el pintor alemán Anton Raphael Mengs.





Bayeu (con cuya hermana, Josefa, habría de casarse Goya más adelante) tuvo una enorme influencia en la formación temprana de Goya y a él se debe que participara en un encargo importante, los frescos de la iglesia de la Virgen del Pilar en Zaragoza (1771, 1780-1782), y que se instalara más tarde en la corte.





En 1771 fue a Italia donde pasó aproximadamente un año. Su actividad durante esa época es relativamente desconocida, se sabe que pasó algunos meses en Roma y también que participó en un concurso de la Academia de Parma en el que logró una mención.





A su vuelta a España, alrededor de 1773, se presentó a varios proyectos para la realización de frescos, entre ellos el de la Cartuja de Aula Dei, cerca de Zaragoza, en 1774, donde sus pinturas prefiguran las de sus mejores frescos realizados en la iglesia de San Antonio de la Florida en Madrid, en 1798, fecha en la que comenzó a hacer grabados partiendo de la obra de Velázquez que, junto con la de Rembrandt, sería fuente de inspiración durante toda su vida.


En 17


En 1789 Goya fue nombrado pintor de cámara por Carlos IV y en 1799 ascendió a primer pintor de cámara, decisión que le convirtió en el pintor oficial de Palacio. Goya disfrutó de una posición especial en la corte, hecho que determinó que el Museo del Prado de Madrid heredara una parte muy importante de sus obras, entre las que se incluyen los retratos oficiales y los cuadros de historia. Éstos últimos se basan en su experiencia personal de la guerra y trascienden la representación patriótica y heroica para crear una salvaje denuncia de la crueldad humana.





Los cartones para tapices que realizó a finales de la década de 1780 y comienzos de la de 1790 fueron muy apreciados por la visión fresca y amable que ofrecen de la vida cotidiana española. Con ellos revolucionó la industria del tapiz que, hasta ese momento, se había limitado a reproducir fielmente las escenas del pintor flamenco del siglo XVII David Teniers.





Algunos de los retratos más hermosos que realizó de sus amigos, de personajes de la corte y de la nobleza datan de la década de 1780. Obras como Carlos III de cazador (1786-1788), Los duques de Osuna y sus hijos (1788) ambos en el Museo del Prado de Madrid, o el cuadro la Marquesa de Pontejos (c. 1786, Galería Nacional, Washington) demuestran que en esa época pintaba con un estilo elegante, que en cierto modo recuerda al de su contemporáneo inglés Thomas Gainsborough.





Dos de sus cuadros más famosos, obras maestras del Prado, son, La maja desnuda (1800-1803) y La maja vestida (1800-1803). En el invierno de 1792, en una visita al sur de España, Goya contrajo una grave enfermedad que le dejó totalmente sordo y marcó un punto de inflexión en su expresión artística.





Entre 1797 y 1799 dibujó y grabó al aguafuerte la primera de sus grandes series de grabados, Los caprichos, en los que, con profunda ironía, satiriza los defectos sociales y las supersticiones de la época. Series posteriores, como los Desastres de la guerra (1810) y los Disparates (1820-1823), presentan comentarios aún más cáusticos sobre los males y locuras de la humanidad.





Los horrores de la guerra dejaron una profunda huella en Goya, que contempló personalmente las batallas entre soldados franceses y ciudadanos españoles durante los años de la ocupación napoleónica. En 1814 realizó El dos de mayo de 1808, la lucha contra los mamelucos y El tres de mayo de 1808, los fusilamientos en la montaña de Príncipe Pío (ambos en el Museo del Prado).





Estas pinturas reflejan el horror y dramatismo de las brutales masacres de grupos de españoles desarmados que luchaban en las calles de Madrid contra los soldados franceses. Ambas están pintadas, como muchas de las últimas obras de Goya, con pinceladas de grueso empaste de tonalidades oscuras y con puntos de amarillo y rojo brillante.





Sencillez y honestidad directas también se aprecian en los retratos que pintó en la cúspide de su carrera, como Carlos IV con su familia (1800, Museo del Prado), donde se muestra a la familia real sin la idealización habitual. Las célebres Pinturas negras (c. 1820, Museo del Prado) reciben su nombre por su espantoso contenido y no tanto por su colorido y son las obras más sobresalientes de sus últimos años.



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Originalmente estaban pintadas al fresco en los muros de la casa que Goya poseía en las afueras de Madrid y fueron trasladadas a lienzo en 1873. Destacan, entre ellas, Saturno devorando a un hijo (c. 1821-1823), Aquelarre (escena sabática) (1821-1823).




Predominan los tonos negros, marrones y grises y demuestran que su carácter era cada vez más sombrío. Posiblemente se agravó por la opresiva situación política de España por lo que tras la primera etapa absolutista del rey Fernando VII y el Trienio constitucional (1821-1823), decidió exiliarse a Francia en 1824. En Burdeos trabajó la técnica, entonces nueva, de la litografía, con la que realizó una serie de escenas taurinas, que se consideran entre las mejores litografías que se han hecho.





Aunque hizo una breve visita a Madrid en 1826, murió dos años más tarde en el exilio, en Burdeos, el 16 de abril de 1828. Goya no dejó herederos artísticos inmediatos, pero su influencia fue muy fuerte en los grabados y en la pintura de mediados del siglo XIX y en el arte del siglo XX.



16 de enero de 2010

- QUIROGA -






Rosita Quiroga



(16 de enero de 1896 - 16 de octubre de 1984)





Fue la primera cantora, heredera directa de los primitivos payadores. El suyo es un caso único en la historia de la mujer en el tango. Ninguna se expresó como ella, cantaba con la misma cadencia y el mismo "dejo" con el que hablaba, fue el prototipo femenino, irrepetible, de lo arrabalero.





Interpretaba naturalmente, como le salía, y pulsaba la guitarra por tonos, tal como le enseñara Juan de Dios Filiberto su vecino en el barrio de la Boca.
Hablaba intercalando palabras lunfardas y vulgares, con un ritmo canyengue, tal como lo habría escuchado de los hombres de su casa, laburantes del puerto y carreros. Lo hacía ceceando y su voz no era potente pero generaba un clima intimista como si cantara para si misma. Este estilo la acompañó hasta su muerte a pesar de que ya había superado la pobreza y tenía una posición económica muy acomodada.





El periodista Jorge Göttling la llamó "La Piaf del arrabal porteño".
Apareció en el momento preciso y fue distinta a todas.
El éxito le llegó rápidamente, fue hija dilecta de la compañía Victor a la cual le fue fiel en toda su carrera.





Comenzó a grabar en 1923, el primer registro fue un estilo titulado "Siempre criolla". Su primer tango fue "La tipa", del guitarrista Enrique Maciel y letra de Enrique Pedro Maroni.





Fue ella y por supuesto el sello Victor, quienes inauguraron en la Argentina la era de las grabaciones eléctricas. El hecho aconteció el primero de marzo de 1926, ese día realizó cuatro grabaciones eléctricas, pero por número de matriz el primero y por lo tanto emblemático en la historia discográfica de nuestro país fue "La musa mistonga", de Antonio Polito y Celedonio Flores.





Tuvo continuidad hasta el 10 de febrero de 1931, cuando también registró cuatro temas. Prácticamente entonces dio fin a su carrera, tenía 35 años, aunque siguió presentándose en radio, en forma esporádica. No le gustaba hacer actuaciones en público.





Durante ese lapso tan exitoso (1923-1931) logró tener mucho predicamento en las decisiones del sello grabador, hasta tal punto que una gestión suya hizo que el gran Agustín Magaldi, por entonces un cantor desconocido, grabara en la compañía.





Por muchos años el poeta Celedonio Flores escribió solamente para ella, creando 24 temas, entre los cuales se destacan "Muchacho" y "Beba" (con música de Edgardo Donato), "Audacia" (Hugo La Rocca), "Carta brava" (con música de ella misma), "La musa mistonga" (Antonio Polito) y "Contundencia" (Mario Micchelini).





Retornó al disco en marzo de 1952 e hizo cuatro temas y su despedida ocurrió el 14 de septiembre de 1984 (32 días antes de su fallecimiento), instada por su amigo y médico personal el Dr. Luis Alposta, acompañada por el guitarrista Aníbal Arias y su conjunto, grabando "Campaneando mi pasado", con letra de Alposta y música suya.





En 1970 viajó a Osaka, Japón, por una invitación de los componentes de una peña tanguera que lleva su nombre.
Casi siempre fue acompañada por guitarristas, pero en sus comienzos también la cantó acompañada de las orquestas de Carlos Vicente Geroni Flores, Antonio Scatasso, Eduardo "Chón" Pereyra, Manuel Buzón y otras, todas pertenecientes al sello Victor.





Rosita Quiroga es la más genuina representante del tango arrabalero, hoy una leyenda de la más rancia estirpe porteña, para muchos la más grande, y que es venerada por todos los que amamos este paradigma genial llamado tango.


15 de enero de 2010

- BACH -





Johann Sebastian Bach



El padre de la música




(Eisenach, actual Alemania, 1685-Leipzig, 1750) Notable compositor alemán. Considerado por muchos como el más grande compositor de todos los tiempos, Johann Sebastian Bach nació en el seno de una dinastía de músicos e intérpretes que desempeñó un papel determinante en la música alemana durante cerca de dos siglos y cuya primera mención documentada se remonta a 1561.





Hijo de Johann Ambrosius, trompetista de la corte de Eisenach y director de la música de dicha ciudad, la música rodeó a Johann Sebastian Bach desde el principio de sus días.
A la muerte de su padre en 1695, se hizo cargo de él su hermano mayor, Johann Christoph, a la sazón organista de la iglesia de San Miguel de Ohrdruf.





Bajo su dirección, el pequeño Bach se familiarizó rápidamente con los instrumentos de teclado, el órgano y el clave, de los que sería un consumado intérprete durante toda su vida.






Su formación culminó en el convento de San Miguel de Lüneburg, donde estudió a los grandes maestros del pasado, entre ellos Heinrich Schütz, al tiempo que se familiarizaba con las nuevas formas instrumentales francesas que podía escuchar en la corte.





A partir de estos años, los primeros del siglo XVIII, Bach estaba ya preparado para iniciar su carrera como compositor e intérprete. Una carrera que puede dividirse en varias etapas, según las ciudades en las que el músico ejerció: Arnstadt (1703-1707), Mühlhausen (1707-1708), Weimar (1708-1717), Köthen (1717-1723) y Leipzig (1723-1750).





Si en las dos primeras poblaciones, sobre todo en Mühlhausen, sus proyectos chocaron con la oposición de ciertos estamentos de la ciudad y las propias condiciones locales, en Weimar encontró el medio adecuado para el desarrollo de su talento. Nombrado organista de la corte ducal, Bach centró su labor en esta ciudad sobre todo en la composición de piezas para su instrumento músico: la mayor parte de sus corales, preludios, tocatas y fugas para órgano datan de este período, al que también pertenecen sus primeras cantatas de iglesia importantes.





En 1717 Johann Sebastian Bach abandonó su puesto en Weimar a raíz de haber sido nombrado maestro de capilla de la corte del príncipe Leopold de Anhalt, en Köthen, uno de los períodos más fértiles en la vida del compositor, durante el cual vieron la luz algunas de sus partituras más célebres, sobre todo en el campo de la música orquestal e instrumental: los dos conciertos para violín, los seis Conciertos de Brandemburgo, el primer libro de El clave bien temperado, las seis sonatas y partitas para violín solo y las seis suites para violoncelo solo.





Durante los últimos veintisiete años de su vida fue Kantor de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, cargo éste que comportaba también la dirección de los actos musicales que se celebraban en la ciudad. A esta etapa pertenecen sus obras corales más impresionantes, como sus dos Pasiones, la monumental Misa en si menor y el Oratorio de Navidad. En los últimos años de su existencia su producción musical descendió considerablemente debido a unas cataratas que lo dejaron prácticamente ciego.





Casado en dos ocasiones, con su prima Maria Barbara Bach la primera y con Anna Magdalena Wilcken la segunda, Bach tuvo veinte hijos, entre los cuales descollaron como compositores Wilhelm Friedemann, Carl Philipp Emanuel, Johann Christoph Friedrich y Johann Christian.





Pese a que tras la muerte del maestro su música, considerada en exceso intelectual, cayó en un relativo olvido, compositores de la talla de Mozart o Beethoven siempre reconocieron su valor. Recuperada por la generación romántica, desde entonces la obra de Johann Sebastian Bach ocupa un puesto de privilegio en el repertorio. La razón es sencilla: al magisterio que convierte sus composiciones en un modelo imperecedero de perfección técnica, se une una expresividad que las hace siempre actuales.


14 de enero de 2010

- ESPERANZA -



Frases y citas


célebres sobre


la Esperanza





Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.

Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.
Samuel Johnson (1709-1784) Escritor inglés.

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.

Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
Martin Luther King (1929-1968) Religioso estadounidense.

Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.
Martin Luther King (1929-1968) Religioso estadounidense.

La esperanza es el sueño del hombre despierto.
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

Si la mañana no nos desvela para nuevas alegrías y, si por la noche no nos queda ninguna esperanza, ¿es que vales la pena vestirse y desnudarse?
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.

La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo.
Maurice Maeterlinck (1862-1949) Escritor belga.

Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Proverbio japonés

13 de enero de 2010

- AEROCLUB -

















AEROCLUB ARGENTINO

por Pedro Ugarte


Hablar del Aero Club Argentino, es hablar de la aviación argentina misma, ya que desde su predio hicieron sus primeras experiencias nuestros precursores, los hombres que le dieron nacimiento a la actividad aérea en el país. Fue el 13 Ene 1908, cuando J. Newbery junto a A. de Anchorena fundaron esta institución en dependencias de la Sociedad Sportiva Argentina, en Palermo.





Si bien la trágica desaparición del globo Pampero ocurrida ese mismo año provocó desazón, las posteriores experiencias de J. Newbery y Horacio Anasagasti en 1909 dieron un gran impulso a quienes bregaban por consolidar el avión como un nuevo medio aéreo.





Ya en Nov 1910 la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) con asiento en París le otorgó al Aero Club Argentino (A.C.A.) la afiliación y delegación en nuestro país. De esta manera, se habilitaba a la institución a extender certificados deportivos, registro de marcas y homologación de las tentativas de récords de todo tipo que se hicieran dentro del territorio argentino.





A partir de 1922 trasladó sus instalaciones de escuela de pilotaje a San Isidro, en donde continuó durante varios años la instrucción y perfeccionamiento de sus socios. Luego debió mudarse a Morón, llamado entonces "Aeropuerto Presidente Rivadavia", hasta que debido al gran incremento de la actividad comercial en 1943 se instaló en el actual campo de San Justo.





En May ‘45 un incendio destruyó las instalaciones de S. Justo, oportunidad en que se perdieron casi todos sus aviones, pero la intervención del gobierno nacional permitió el levantamiento de un nuevo hangar, que es el actual de mampostería.


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Por entonces se incorporan a la escuela de vuelo los legendarios Piper PA-11 y se asignan a esta institución mecánicos e instructores subvencionados por el Estado, iniciándose de esta manera una gloriosa etapa en la aviación argentina, creadora de una verdadera conciencia aeronáutica en la población.





En esos años también formaban parte de la flota del A.C.A. los conocidos Focke Wulf 44, Aeronca Champion, Fleet Canuck, Miles Magister y El Boyero de fabricación nacional.





Es interesante destacar que, precisamente, en calidad de representante de la FAI en nuestro medio el A.C.A. homologó un récord establecido por una aeronave de la Fuerza Aérea de los EE.UU. durante la celebración de la Semana Aeronáutica de 1957. En esa oportunidad, un tetrarreactor KC-135 voló desde Buenos Aires a Washington en 11 h 07 min, estableciendo una marca para ese trayecto que fue fiscalizada por los técnicos del Aero Club.





El Aero Club Argentino cumplió con sobrados antecedentes su mayoría de edad como institución aerodeportiva. Posee una escuela de vuelo en donde se imparte instrucción teórica (incluido simulador) y práctica de todas las disciplinas relacionadas con la aeronavegación, que comprende las habilitaciones de vuelo VFR controlado, nocturno y por instrumentos. Además, dispone de su centro de mantenimiento propio, con más de 2.000 m2 cubiertos, equipado con todos los servicios necesarios para la atención de su flota de aeronaves.





Este semillero de aviadores profesionales ya cumplió 90 años de fructífera existencia, en cuyo transcurso nutrió a la aviación argentina con sus más caros valores. Hoy se encuentra transitando una nueva etapa, posee una numerosa flota propia y de sus asociados, que incluye aeronaves de todo tipo y sus instalaciones se están remodelando. Un espíritu aerodeportivo que no cesa, la mejor manera de comenzar el nuevo siglo.