6 de diciembre de 2009

- YRURTIA -







Rogelio Yrurtia





Escultor argentino, nació en Buenos Aires el 6 de diciembre de 1879 y murió en la misma ciudad el 4 de marzo de 1950. Inició sus estudios artísticos con el escultor Lucio Correa Morales, con cuya hija se casó posteriormente.





A principios de siglo, y becado por el Gobierno Nacional, viajó a Europa, radicándose en París. Durante breve tiempo asiste a las clases de la Academia Jlian, estudiando dibujo en la Academia Colarossi; y siéndole imposible ingresar en la Ecole de Breaux-Arts por dificultades de idioma, lleva sus trabajos realizados en Buenos Aires a un profesor de dicho instituto: el escultor Jules Félix Coutan, quien se constituye en su guía y maestro, en el transcurso de algunos meses.





Exaltado por la voz de aliento de este mentor, Rogelio Yrurtia muy pronto se libera de escuelas y academias para buscar en la obra su mensaje personal. Sin prisareúne las fructíferas experiencias que forman su acervo interior, en un trabajo infatigable de 18 horas diarias, y poco tiempo después expone un torso en el Salón de la Societé Nationale des Artists Francaises, que para Rodin, que la preside, al igual que para la crítica de la época, no pasa inadvertida, siendo comentada elogiosamente por la naturalidad del estilo y de los rasgos particularísimos del tan joven escultor argentino.





En 1903 se presenta al mismo Salón, con el grupo Las Pecadoras, su primigenia obra de resonancia, y que el crítico Camille Mauclair comenta así: "Es escultura a lo grande. Nada hay aquí equivalente. El modelado, la disposición de las figuras, se inspiran en la tumba de Philippe Pot y en los Burgueses de Calais. Yrurtia es un artista de gran estilo, un pensador, un conmovido y un muy impresionante escultor".





A este juicio laudatorio se une el de Charles Morice: "Hay, sin embargo, en los Campos Elíseos dos cosas bellas, seguramente las más bellas de los dos salones reunidos. Es la obra de un escultor argentino absolutamente desconocido hasta ahora, Rogelio Yrurtia: Las Pecadoras, un grupo de yeso. Hacía tiempo que no se nos había proporcionado un placer artístico tan puro e intenso".





Allí, en un lirismo clasicista y romántico, se maniefiesta cabalmente el plástico captador de los multánime, que vuelca su yo enriquecido con experiencias humanas, en la expresividad de su modelado. Y en esa misma época entra a formar parte de la asociación "Les Arts Reunies".





Desde entonces hasta 1910 expone regularmente en el Salón dela Societé Nationale en Paría. En 1907 obtiene por concurso el Monumento al Coronel Dorrego, la Municipalidad de Buenos Aires le encarga el Canto al Trabajo, en tanto que el Jockey Club de la capital le encomienda la ejecucio´n del grupo El Poeta ante el Dolor Humano, obra que no realiza.





Instalado en París, donde reside hasta 1921, participa con una maquette en piedra en el concurso para el Monumento a la Independencia Argentina, abierto en ocasión del Centenario.
En una muestra individual vuelve a presentarse en 1911 en las salas de Witcomb, y obtiene en ese mismo año el Gran Premio de Honor en la Exposición de Arte de Barcelona, con la cabeza Serenidad.





Trabaja obstinadamente; le urge ampliar los contenidos de las formas, obsedido por unan visión plástica que le impele a refundir las lecciones precedentes en la propia fuerza expresiva de su ideal de belleza. Así, en la ejecutoria magnífica de una técnica refinada, define su doctrina estética, confiriendo a su talenta creador esa nobleza absoluta y segura que robustece con adquisiciones definitivas el arte de su suelo natal.





Ya en 1916, mientras comienza a trabajar en el Monumento a Rivadavia, que obtiene sin concurso, funde su Canto al Trabajo, concurriendo también al Salón Nacional de Buenos Aires.





En los años 1925 y 1937 se le otorgan Medallas de Oro, en las exposiciones del Círculo de Bellas Artes y en el Salón Municipal de Rosario, respectivamente; y en 1939 concurre a la Feria Internacional de Nueva York y al Salón de Viña del Mar (Chile), donde le otorgan el Premio de Honor.

Así hasta el fin de sus días Rogelio Yrurtia va concretando su esquema del mundo. Aunque su extrema vigilancia y su gran desvelo lo hayan vencido alguna vez de fatiga, su obra es la de un artista de proyecciones universales, que enlaza con la obra de los artistas de todos los tiempos por su inconfundible acento personal, porque es distinta, y poque es la obra de un espíritu que sabe gobernar sus movimientos con el arte necesario y providencial de los creadores de la belleza.





En su casa, convertida en Museo, cada obra nos habla de la posibilidad de un idealismo y de su lógica con el lenguaje limpio de sus masas de grave y noble plasticidad.
Fue por sobre todo un artista argentino, pues amó a su tierra, sintiéndose sólidamente arraigado en ella.





Desde los días iniciales de su carrera quiso dejar en ella una obra perdurable. Por eso se celebra en él a un gran artista y a un hombre de la generación de los pioneros, a un fundador de su cultura. Fue profesor de la Academia Nacional de Bellas Artes desde 1921 hasta 1923: miembro de la Comisión Nacional de Bellas Artes, en 1921 y académico en 1939.





Sus obras figuran en los museos de Moscú, Barcelona, Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, así como en los museos de La Plata, de Rosario y Santa Fé.
En Buenos Aires están emplazadas las siguientes obras de Yrurtia: Canto al Trabajo, 1922, Paseo Colón e Independencia; Monumento a Dorrego, 1926, Viamonte y Suipacha; Mausoleo a Rivadavia, 1932, Plaza Miserere; Monumento al Dr. Castro, Hospital de Clínicas.


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