19 de septiembre de 2007

- INVERSIONES -


Inversores de riesgo, se buscan


"Imperdible. Le devolvemos hasta el 50% de su inversión en una empresa de base tecnológica. Sistema de Inversión de Capital de Riesgo. Llame ya."


Hace un par de días se presentó en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires -presidida por la imagen de Mercurio, el dios romano de las comunicaciones y el comercio-, un nuevo instrumento de promoción de las inversiones de riesgo en el área científico-tecnológica que bien podría justificar el texto de ese aviso imaginario. Se trata del decreto 1207/06, que faculta a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Secyt) a otorgar crédito fiscal por el equivalente de hasta el 50% de las inversiones en pymes de base tecnológica que no coticen en la Bolsa y estén en etapas iniciales de su desarrollo, o en nuevas compañías innovadoras.

Para el ingeniero Juan Carlos Carullo, coordinador del Foro de Capital de Riesgo de la Secyt (Crearcyt), docente e investigador de Redes, y especialista en vinculación tecnológica, que ahora también está a cargo del Sistema de Inversión de Capital de Riesgo (Sicar), este decreto es todo un logro. "Hacía cuatro años que veníamos luchando para que se concretara", afirma.

Según explica Carullo, la medida llega en momentos en que las experiencias locales en este sentido se multiplican. "Cuando empezamos, hace cuatro años, no había nada -dice-. Ahora pensamos que esta herramienta puede ayudar a que los inversores tomen un riesgo mayor; visto de otra forma, en realidad reducimos el riesgo para que orienten la mirada hacia las empresas de base tecnológica."

La primera convocatoria, para el ejercicio fiscal 2008, contará con 15 millones de pesos de presupuesto. "Un cupo anual de estas proporciones, para un sistema que está arrancando y con la posibilidad de que luego vaya aumentando, resulta interesante -dice. Pero enseguida agrega-: El riesgo es que si uno no lo gasta, al año siguiente no lo tiene..."

Acerca del mecanismo de financiación, detalla: "Al inversor le damos un certificado de hasta el 50% de su inversión -dependiendo de la disponibilidad en función de la demanda- con el que puede pagar el impuesto a las ganancias. Tenemos un mecanismo de acreditación para comprobar si la empresa es innovadora y de base tecnológica, y para verificar si el inversor o el fondo de inversión tiene competencia para manejar inversiones de ese tipo".

¿Hasta qué punto se arriesgan los "capitales de riesgo"?

No tanto como podría pensarse. Si bien se destinan a empresas que apuestan a innovaciones aún no probadas y cuyos mercados potenciales son difíciles de medir, las decisiones son tomadas por profesionales experimentados, y los proyectos ofrecen una rápida valorización y ganancias significativas. "El riesgo existe -opina Carullo-, pero se lo diversifica. Lo importante es que ésta es una modalidad que se aprende como tantas otras y permite generar riqueza no especulativa."

Un ejemplo convincente es el de los Estados Unidos, donde el dinero disponible para inversiones pasó de aproximadamente 50 millones de dólares, a mediados de los años setenta, a 21.000 millones en 2004. "Las empresas financiadas por estas empresas son las mayores promotoras de innovación y las mayores generadoras de riqueza y empleo en ese país", aseguran en el Crearcyt.

"Esta era una asignatura pendiente. Tenemos el conocimiento, tenemos gente con habilidades de negocio, tenemos inversores, lo que nos faltaba era un sistema virtuoso que fuera capaz de generar el impulso", asegura Carullo.

Por Nora Bär
La Nación - Opinión

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