10 de septiembre de 2007

- MEDIOS MALOS -



Los medios y la educación


La sociedad argentina está profundamente disconforme con el contenido de los mensajes que transmiten a diario los medios audiovisuales de comunicación social. No hace falta ser un especialista en la investigación de los estados de opinión pública ni en las variaciones del humor social para advertir que existe cada vez más en nuestra sociedad un profundo descontento por el deficiente nivel cultural de la mayoría de los programas que difunden la radiofonía y la televisión en sus emisiones cotidianas, con unas pocas y contadas excepciones.

Cuando se habla en cualquier ámbito sobre el penoso deterioro cultural y moral que los medios electrónicos están ocasionando en los diferentes niveles de la población -y, muy especialmente, en las nuevas generaciones- la unanimidad de opiniones resulta sorprendente. Existe una preocupación muy honda y generalizada por la distancia insalvable que hay, por ejemplo, entre las altas finalidades que persigue el sistema educativo nacional en sus diferentes niveles y los objetivos cada vez más pobres e indefendibles que parecen movilizar, en nuestro tiempo, a los planificadores de la comunicación audiovisual.

Preocupa, muy especialmente, la guerra sin cuartel que ciertos medios parecen haberles declarado a la calidad comunicativa, a la dignificación de los valores espirituales y al buen gusto, así como a todo lo que pueda contribuir al enriquecimiento del lenguaje coloquial de los argentinos.

Por eso ha sido recibida con especial beneplácito la declaración que acaba de emitir la Academia Nacional de Educación acerca de los contenidos deficientes de algunos medios de comunicación social, así como por las flagrantes infracciones a la ley que rige su funcionamiento y por las consecuencias negativas que esas desviaciones están provocando hoy en el cuerpo social, especialmente, en los sectores de menor nivel educativo y entre los niños y los jóvenes.



La declaración afirma que la situación creada obedece a diferentes factores, pero destaca como una de las causas fundamentales del actual deterioro de la función que cumplen los medios, la falta de una prestación adecuada del "servicio de interés público" a que están obligados, por ley, los permisionarios particulares que administran las emisoras radiofónicas y televisivas. Ese incumplimiento de las condiciones en que deberían ejercitarse las licencias en ese sector ha desembocado -dice el texto de la Academia Nacional de Educación- en un notorio crecimiento de ciertos contenidos de comprobable efecto pernicioso para la formación educativa de amplios sectores de la población. La institución reitera su profunda preocupación por la negativa influencia que estos hechos pueden llegar a tener, en su proyección hacia el futuro, "sobre la educación de los argentinos".

Más adelante, la declaración incluye un llamado a todos los sectores que puedan tener responsabilidad en la situación creada y convoca, especialmente, a las autoridades gubernamentales y a los empresarios permisionarios de medios y anunciantes para que elaboren acuerdos concretos destinados a preservar los valores consagrados en la Constitución Nacional y sustentados por la mayoría de nuestro pueblo. E invita a todos ellos a trabajar para revertir la situación actual y para reencauzar la radiodifusión de acuerdo con la naturaleza del servicio público fijado por la ley, sin perjuicio del desarrollo de su normal actividad comercial.

Desde estas columnas volvemos a insistir en la responsabilidad social que cabe a los licenciatarios y productores de los medios, quienes deberían tener un mínimo de autorregulación sobre los contenidos que hacen públicos. Es evidente que esta responsabilidad no se esté teniendo en cuenta.

Es de esperar que el llamado de esta prestigiosa institución académica sea escuchado y suscite una reacción en los responsables del sector que conduce la comunicación audiovisual en el país, así como en los organismos públicos correspondientes, a fin de que los constantes adelantos de la tecnología en el campo de la radiodifusión sean utilizados como aportes y no como trabas al creciente desarrollo cultural de la sociedad y a la ansiada recuperación del sistema educativo en sus múltiples vertientes.

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