22 de octubre de 2007

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¿Los discos de música, en vías de extinción?

Por Ariel Torres
Tecnología - LA NACION


¿Los discos de música están en vías de extinción? No va a pasar esta semana ni el año que viene. Pero lo que le ocurrió al LP de vinilo podría estar pasándole ahora al compacto.

En noviembre se cumplirán 130 años del fonógrafo de Edison. El disco de pasta, creado por Emile Berliner en 1888, empezó a difundirse hace menos de 90 años. En cosa de un siglo, la música grabada dio origen a colosos industriales (discográficas, megaestrellas y superbandas), sufrió violentos cambios y protagonizó guerras devastadoras.

A principios de los 80, el consenso entre los ingenieros de sonido era que el CD sería reemplazado por formatos con mucha mayor calidad de sonido, como el Super Audio CD, de Philips y Sony. Pero la llegada de la PC e Internet provocaron un giro inesperado: la posibilidad de comprimir el sonido se hizo una realidad cotidiana. Nació el MP3, cuyo tamaño reducido y calidad aceptable dispararían la revolución de la distribución, primero, y venta, después, de música por Internet.



Napster permitía intercambiar canciones en MP3. Llegó a tener unos 26 millones de usuarios antes de que la Justicia ordenara su cierre por violar la propiedad intelectual. Todos sabían que la victoria era sólo transitoria. Napster había cambiado la historia.

Quien tomaría la posta, sin violar la ley y con un modelo de negocio híbrido, sería Apple, con su servicio de venta de canciones en Internet, el iTunes Store ( www.itunes.com ). Impulsado por el fenomenal éxito del iPod, la verdadera fuente de ingresos del modelo, iTunes ya lleva vendidas más de 3000 millones de canciones y se ha convertido en el tercer mayor vendedor de música grabada de los Estados Unidos.

Guerra de precios

La competencia de iTunes, principalmente Amazon, entró en una guerra de precios. Una guerra dentro de otra, porque el iTunes vienen en un tira y afloja constante con las discográficas. Primero por los valores de venta y, luego por la protección contra copia. EMI rompió la barrera del sonido al ofrecer canciones sin protección en iTunes y Amazon. Más caras, pero se pueden copiar y escuchar en cualquier dispositivo.

Con millones de personas intercambiando canciones por los sistemas de redes entre pares (P2P, en la jerga, por peer-to-peer ), como el eMule, la asociación de discográficas que demanda a sitios y a usuarios particulares por violaciones a la propiedad intelectual, y una batalla de precios que está dejando los márgenes de ganancias tan delgados como una hoja de celofán, los modelos de negocios que entregan música gratis empiezan a surgir. SpiralFrog ( www.spiralfrog.com ), por ejemplo, ofrece canciones sin cargo; hay que registrarse, llenar una encuesta y, desde luego, ver avisos publicitarios. Otro de los modelos propone que los usuarios paguen la música al adquirir un reproductor de MP3.

La banda inglesa Radiohead lanzó su nuevo disco por Internet, y cada cual pagará lo que le parezca; nada, llegado el caso. Toda una idea, y muy a tono con la era de la participación.

Con tal grado de turbulencia no es posible asegurar que el disco vaya a desaparecer. Aunque las nuevas generaciones casi no lo conocen y su música está en la Red. Pronto podríamos estar comprando discos enteros en calidad de Super Audio CD, y accediendo a letras, videos y otros contenidos. Incluso portadas y pósteres, que imprimiremos, si así nos place, en printers láser de calidad fotográfica. Traslado de costos, en otras palabras, pero no música gratis.

¿Va a morir el disco? Más bien parece que le espera una transmigración.

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