16 de octubre de 2007

- PEREZ CELIS -



Pérez Celis

Un grande de la plástica


Nació en el barrio de San Telmo de la Ciudad de Buenos, un 15 de enero de 1939. Su nombre original es Celis y su apellido, Pérez. Una de sus audacias fue transmutar el nombre de pila en segundo apellido, como se lo conoce habitualmente.

Creció en la barriada porteña de Liniers donde vivió desde los 4 años. Comenzó a estudiar dibujo por correspondencia - única posibilidad económica que tenía su familia - a los 9 años. Ingresó a la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano en 1954, donde conoció a maestros como Leopoldo Presas, Líbero Badíi, Juan Batlle Planas y Santiago Cogorno. Simultáneamente vendió diarios, primero como canillita y después en un kiosco; fue mandadero de almacén, aprendiz en una carpintería y despachante de feria franca. Tomó clases libres con Delia Sifone, discípula de Emilio Pettoruti. En 1955/56 serán sus camaradas Marta Minujin, Luis Wells, Rogelio Polosello y Alicia Orlandi. Con apenas 17 años, inauguró en la galería llamada "La Fantasma" su primera muestra individual.

Adopta la abstracción y a los 18 años fue impactado por la obra del pintor húngaro Víctor Vasarely que Romero Brest desde la dirección del Museo Nacional de Bellas Artes exhibió en Buenos Aires. Por entonces, Guido Di Tella compra su producción y le ofrece trabajo.



Se casó con Sara Fernández y viajó a Montevideo - Uruguay, donde nació su primer hijo, Enrique Sergio. Nucleó al Grupo de los Ocho con Lincoln Presno, Pareja, Espósito, Pavlosvsky, Berdié, Testoni, Carlos Páez Vilaró y García Reino, herederos de la tradición constructivista del maestro Torres García. Reunió a artistas no figurativos rioplatenses para formar lo que en nuestro país se llamó el "Movimiento del Hombre Nuevo" liderado por el crítico y poeta Rafael Squirru. Hizo su primera muestra más allá de nuestras fronteras y allí también reveló su concepción muralística escultórico-arquitectónica, integradora de la obra mural al espacio que la rodea. Es que a lo largo de su trayectoria le interesó que el suyo sea un arte que llegue a todos.

En 1960 el recién creado Museo de Arte Moderno de Buenos Aires realiza la Primera Exposición Internacional de Arte Moderno a raíz de la inauguración del Teatro Municipal Gral. San Martín de la Ciudad de Buenos Aires, circunstancia en que todos los pisos del flamante complejo fueron ocupados por obras de las vanguardias argentinas y del mundo. Es invitado por Squirru a la muestra Cuarenta años de Pintura Argentina, de la que participó y que luego fue llevada al Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro - Brasil.

Retorna a Buenos Aires en 1961, instalando su atelier en Bartolomé Mitre y Talcahuano. Es dibujante en la agencia publicitaria Agens de los Di Tella e integra un Taller de avenida La Plata y Rosario junto a Le Parc, Demarco, García Rossi, Sobrino, Planck y Moyano, introduciéndose así en la pintura geométrica de influencia vasaleryana y las variantes cinéticas. En ese año expone por primera vez en Rubbers, una de las galerías de arte "consagratorias" de nuestra ciudad.



Di Tella le encarga la realización de óleos y murales. Realiza en 1962 Fuerza América, un mural de 5,5 toneladas de cemento, armado sobre madera, tela metálica y hierros, en el barrio de Flores - Rivadavia 6140 - de la ciudad de Buenos Aires. Otros para el establecimiento metalúrgico Brousson, para el Banco de la Nación sucursal Formosa, en la fábrica Alámbrica de Morón, para Aerolíneas Argentinas en el Aeropuerto de Ezeiza. También la empresa Dándolo y Primi confecciona grandes alfombras con sus diseños. Tenía 23 años cuando nació su hija María José.

Motivado por la crítica que veía en su obra la influencia del lenguaje de raíces telúricas, inició su primer periplo latinoamericano: Salta, La Paz - Bolivia - y Lima - Perú -, donde residió durante casi dos años, con lo que sus obras ganan en contrastes de luminosidad y sombra. Invoca magistralmente la simbología solar y una vez más se vincula con plásticos de su generación que entroncan lo antiguo con lo nuevo como evidencia de identidad regional.

En 1964 regresó a su ciudad natal y alquiló un taller sobre "El viejo Almacén" y al año siguiente en Wenceslao Villafañe y Martín Rodríguez, en La Boca. Por entonces su creatividad se expresa a través de cajas y retablos - que expone en la prestigiosa Galería Bonino - y en grandes carteles publicitarios. Seis años más tarde se muda a Antonio Zolezzi 170. Es recordado aún el frente de su casa al que pintó en contrapunto con las fachadas de color típicas de ese barrio.

Viaja a Estados Unidos en 1967, oportunidad en que descubre el acrílico y a partir de entonces lo necesitará incansablemente. Expone en los salones de la Organización de Estados Americanos en Washington DC -EUA.

Mientras, en los veranos visita la provincia argentina de La Pampa al encuentro de la cultura indígena. Es lo que él mismo denominó "etapa pampeana extemporal". La majestuosidad de aquel paisaje da lugar a que en su pintura compositivamente axial con formas abstractas, la horizontal adquiera una gran presencia, el color y la luz importancia decisiva. Ilustra con 163 grabados "Pampa Roja", poemario de Fernando Demaría. En 1969 expone en Art Gallery Internacional, la importante sala de la calle Florida y dos años después su pintura Paisajes de luz a la luz eterna, culmina la etapa de la Pampa Blanca y será única representante de la plástica argentina en la Bienal Juvenil de París.



En 1972 muda su atelier a Cangallo al 1200. Dos años más tarde estableció en la casa de Estados Unidos Nº 329 su "Taller Libre" desde donde postula la autodisciplina y el trabajo con los colores primarios. Obtuvo el premio Alba en el LXI Salón Nacional de Artes Plásticas Argentino - Salón Municipal de Buenos Aires, Museo Eduardo Sívori y una obra suya es seleccionada por la Cancillería Argentina para ser donada - junto a la de otros nueve artistas nacionales - al edificio de la ONU en Nueva York -EUA.

Visita México en 1975 y poco después, enviudó. Con 36 años y sus dos hijos emprende viaje a Europa. En 1977 se casó con Iris Margarita Laconich. Vivieron en Caracas - Venezuela - donde transforma su historia plástica: no hay casi horizontalidad y sí una gran presencia vertical, con fuerte representación de las estructuras edilicias.

Luego, hacia 1979 en París - Francia - donde realiza su experiencia artística europea, incorporará modulaciones y veladuras, transparencias y empastes, granulaciones y placas metálicas, oro y plata y materiales como el grafito, arena y virutas de madera, recuperará el horizonte y el empleo del óleo. Se consagra con una muestra individual en Gallerie Bellechasse y una colectiva de Pintura Latinoamericana Contemporánea que luego se traslada a Japón. Mientras tanto, siguen los viajes a Buenos Aires donde trabaja en su taller de la calle Tres Sargentos.

En 1983 se radicó en Nueva York - EUA -, donde libera aún más su expresión con manifestaciones claras de energía y dinamismo de colores mediante el recurso a las diagonales, las curvas y el uso del óleo y de materiales como la madera sobre tela.
Allí consolida su etapa gestual. Realiza esculturas. No obstante, instala su reducto creativo en un señorial departamento de la calle Arroyo y Esmeralda de la ciudad de Buenos Aires y en 1985 presenta en el Centro Cultural Recoleta, su gran Exposición Retrospectiva. Cuatros años después, lo hará en el Senado de la Nación Argentina.



Siempre alternando su domicilio con su ciudad natal, se instaló en Miami, Florida - EUA, donde aparecen algunas insinuaciones figurativas y acentúa su recurrencia a lo material, lo que marca la experiencia informal en sus creaciones. En Estados Unidos participa de varias muestras colectivas y como consecuencia de una muestra individual que realiza en el Soho neoyorkino vendió once obras, una de ellas a un conocido marchand de aquel medio en 28.000 dólares. Por primera vez un pintor argentino vivo obtuvo una cotización internacional que supera a la que se consigue en su propio país. Por entonces, la muerte lo volvió a dejar sin su mujer.

En 1991 un mural suyo fue colocado en la Galería Sanyo de Tokio - Japón - y tres años después hizo otros para la sede de la Universidad de Morón: Los cuatro elementos, la Fuente de la Sabiduría, El Libro de Morón y Universitas. En 1997 se inauguraron Ídolos y Mito y Destino, para el estadio del Club Atlético Boca Juniors con motivo de su remodelación, y Camino del conocimiento para la Universidad de Belgrano. También dejó su testimonio de diseño color en el edificio Central Park, construcción de aproximadamente 45 mil metros cuadrados, situada en el barrio de Barracas, donde Pérez Celis en la calle California al 2000, tiene actualmente su taller artístico.

Es autor de la imagen que fue el símbolo del Festival Internacional de Buenos Aires 1999 organizado por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ese mismo año, también con el auspicio del Gobierno porteño, presentó en Recoleta una exposición de sus cuadros junto a la nueva edición acompañada de interpretaciones visuales sobre "Hojas de Hierba", poema épico de Walt Whitman traducido por Borges.

En el año 2001 muestra Tributo en las Salas Nacionales de Exposición - Palais de Glace, de la ciudad de Buenos Aires, luego de dos exhibiciones en Miami. En octubre la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados de la Nación propuso "declarar de interés cultural la obra y trayectoria del artista plástico argentino Pérez Celis" (dictamen en base al expediente Nº 6063-D-2001, incluido en el Orden del Día Nº 3186)
Recientemente el Consulado General de la República Argentina en Miami - Florida - EUA, auspició la muestra que presentó en el Coral Springs Museum of Art entre el 8 de marzo y el 18 de mayo del año pasado.



Sus obras integran colecciones de museos y galerías de arte moderno, universidades, representaciones diplomáticas, entidades bancarias, grupos empresariales y de particulares nacionales e internacionales. Obtuvo premios y distinciones - fue condecorado en 1984 por el gobierno de Perú con la Orden del Sol en grado de Comendador -, ofreció conferencias en universidades e importantes centros culturales de nuestro país y el mundo.

Su afianzada raigambre porteña le permitió tomar temas instalados en el imaginario popular o colectivo dándoles tratamiento propio: el fútbol, la cruz, la Misa Criolla, el Obelisco, el tango, Carlos Gardel, Jorge Luis Borges, Astor Piazzolla entre otros, como senda para llegar al sentimiento popular. En el resultado percibimos una recreación con su propia impronta que los recontextualiza y les da un nuevo marco de comprensión.

"Se que se me podrá tachar de frío - manifestó alguna vez Pérez Celis - pero, realmente, no se que es la nostalgia. Tal vez, porque nunca siento que me voy del todo de lado alguno; o quizá, porque, vaya donde vaya, mi lugar de origen, el saberme argentino, sigue siendo lo más importante… Viajo pero me quedo, estoy, pero puedo no estar…"

Viajero incansable, capaz de rescatar de cada lugar lo más poético y creativo con renovación constante. Es sin duda, un protagonista de nuestro tiempo cultural.
El valor plástico de su fecunda producción artística, está reconocido acabadamente en el amplio panorama de la pintura latinoamericana y mundial contemporánea. Los vínculos profundos de su historia personal lo ligan a la ciudad de Buenos Aires, comunidad que lo vio nacer y donde desarrolló y genera aún en nuestros días desde su taller del barrio de Barracas una relevante actividad estética.

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