5 de octubre de 2007

- EL PIANO FOLKLORICO -



Ariel Ramírez









Pianista, concertista, compositor y director, nació en la ciudad de Santa Fé, República Argentina, el 4 de septiembre de 1921.

Recopiló melodías folklóricas en Jujuy y Tucumán y viajo a Europa (1950-1952), donde dió conciertos de música Argentina en universidades de España, Inglaterra, Italia y Alemania.

Al frente de la Compañía de Folklore actuó en diversos países de Europa. Perfeccionó sus estudios musicales con Erwin Leuchter.



En 1964 compuso Misa Criolla, que resultó un éxito mundial sin precedentes y recibió en París el premio Academie Charles Cross.

A partir de ese momento su carrera se hace sumanente intensa y graba gran cantidad de éxitos junto a letristas de la tala de Hamlet Lima Quintana, Armando Tejada Gómez y Félix Luna.

Junto a Jaime Torres y Domingo Cura, recorre los escenarios del mundo entero, con su -nuestra música-.



Algunas composiciones:

Misa Criolla (1964)
Mujeres Argentinas (con Félix Luna, Cantata 1969)
Alfonsina y el mar (con Félix Luna, Zamba, 1969)
La tristecita (con María Elena Espiro, Zamba, 1945)
Navidad Nuestra (con Félix Luna, Villancicos, 1964)
La Peregrinación (con Félix Luna, Huella (baile), 1964)
Los caudillos (con Félix Luna, Cantata Epica, 1965)
Los inundados (con Guiche Aizenberg, Canción del Litoral, 1960)
París, la libertad (con Félix Luna, Canción, 1977)
Agua y sol del Paraná (con Miguel Brascó, Canción del Litoral, 1950)
El nacimiento del charango (1958)
Cantata Sudamericana (con Félix Luna, 1972)
Antiguo dueño de las flechas (Indio Toba) (con Félix Luna, 1972)
15 Estudios para piano (1975)
Tríptico Mocoví (con Guiche Aizenberg, 1980)
Misa por la paz y la justicia (1980)
La hermanita perdida (con Atahualpa Yupanqui, Aire de Milonga, 1980)

Vaya nuestro homenaje en vida a este embajador de nuestra música nativa, que ha llegado y llevado nuestro arte a los rincones más diversos del planeta.

Los que por motivos diversos hemos compartido trabajos y presentaciones no olvidaremos su humildad y sabiduría. ¡Gracias Maestro!

Ricardo A. Carrasquet

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