7 de julio de 2007

- MARAVILLAS -



Hoy, las nuevas maravillas


Como se sabe, de las siete maravillas del mundo antiguo sólo perduran las pirámides de Egipto. Puede vérselas notoriamente deterioradas, debido a que en el transcurso de los últimos cinco mil años a nadie se le ocurrió, en El Cairo, cubrirlas con un lienzo impermeable. Por imprudencia semejante es que Tutankamón diseminó, desde su sarcófago, tantas maldiciones. Los jardines colgantes de Babilonia se secaron cuando, en combate contra hormigas asirias, el rey Nabucodonosor ordenó rociarlas con una sustancia parecida al napalm.

En Efeso, el templo de Artemisa (Diana, para los romanos) demandó 220 años en ser construido y un tal Eróstrato le metió fuego el día de su inauguración, acaso llevado por la habladuría de que la diosa era medio mistonga y todas las noches corría al bosque para hallar solaz en brazos de unos faunos sumamente libidinosos. El faro de Alejandría sucumbió a la desidia del intendente de esa comuna, tipo corrupto que distraía los dracmas para su mantenimiento en juergas con amigotes, uno de ellos apodado Coloso de Rodas.

En fin, seis de las siete maravillas han ido desapareciendo como por arte de birlibirloque, de manera que en 1999 un explorador suizo, Bernard Weber, y luego la Unesco emprendieron una campaña para seleccionar otras que fomentaran el turismo, en sustitución de las que habían sido seleccionadas un poco al voleo por el poeta heleno Antipáter de Sidón, dos siglos antes de Cristo. Quien navegue por Internet y digite la clave www.new7wonders.com comprobará que la propuesta cosechó millones de adherentes, que una lista de 77 candidaturas a tal distinción fue reducida a 21 y que hoy –precisamente hoy–, en Lisboa, se difundirá el veredicto oficial, o sea, la nueva nómina.

El museólogo, antropólogo y perito mercantil Decúbito Peribáñez, representante de la Argentina ante la comisión de la Unesco, telefoneó ayer a este diario y dijo lo siguiente: “La Gran Muralla china, la torre Eiffel, las ruinas de Machu Picchu y el mausoleo de Taj Mahal son números puestos… Lamentablemente, parece que la Bombonera y el aeropuerto de Anillaco han sido descartados, y que la flamante piedra trucha de Tandil ni siquiera fue tenida en cuenta”.

Nada que ver con el tema, agregó: “¿Es cierto que allí están soportando un fresquete bárbaro? Pues bien, aquí hace muchísimo calor y, como nos hospedamos a orillas del Tajo, a Nazarena se le ocurrió…”

Para brindar información concreta sobre las nuevas maravillas, prometió reanudar el diálogo esta noche, apenas se expidieran los árbitros de esta cuestión, en tanto Nazarena no encontrara mejor manera de ocupar el tiempo.

Por Norberto Firpo
Para LA NACION

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